“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino
Comunicado Importante

Ante la imposibilidad de compartir los posts que se publican en este blog en facebook se han realizado varios ajustes técnicos para lograr solucionarlo y no ha conseguido.

Lo que nos hace pensar que los artículos que se publicaron en facebook fueron marcados como inapropiados por lectores que no están de acuerdo con la línea editorial de este blog.

Por eso nos hemos visto obligado a crear un nuevo blog para poder seguir exprensándonos de forma libre. Aquí está la nueva dirección.

https://blogjoaquinmedina.blogspot.com/

viernes, 14 de junio de 2019

"Felicidades en la madurez", por Óscar de Caso. "Nada más depresivo que intentar estar a buenas con todo el mundo".

          A continuación, paso a desarrollar cincos frases para ser feliz a los sesenta años. Aceptando de antemano que este concepto es como algo abstracto. Aquí van.

“Coleccionar enemigos”.
          Nada más depresivo que intentar estar a buenas con todo el mundo. El buen rollo es uno de los ingredientes esenciales de mi generación, inventado para estimular la mediocridad, el tedio y el canuto. La disposición al consenso compulsivo provoca un trabajo pesado, inútil y, sobre todo, frustrante. Buscarse enemigos tampoco resulta una tarea sencilla, porque lo esencial es saberlos escoger. Ahora bien, si acertamos, el divertimento y la pasión están asegurados de por vida.

“No practicar deportes”.
          A partir de una cierta edad, practicar deportes es un hábito peligroso para la mente y el físico. Ello, además del correspondiente ridículo que comporta su exhibición ante el prójimo. Hay que abandonar el deporte en la edad que se debería dejar de leer novelas, o sea, cuando alcanza una cierta madurez. Las energías del deporte nos harán más felices dedicadas a promover los bienes públicos. Por ejemplo, arreglar los parterres de una plaza o limpiar las hojas del parque, lo cual puede significar miles de flexiones provechosas.
“Tender a la castidad”.
          Todo lo que represente contención es una reserva de emotividad para ser disparada en el mejor momento. Especialmente cuando ya no se pueden hacer demostraciones y, mucho menos, malversaciones en estos terrenos por falta de excedentes.  Se trata de conseguir que resulte una milagrosa excepción aquello que para la mayoría del personal acostumbra a ser cotidiano.

“Ser ligeramente millonario”.
          Los extremos son inquietantes, pero el de la precariedad puede ser tan letal como el del exceso. Se trata de encontrar la posición adecuada, de tal manera que los dineros tampoco nos aboquen a la avidez de la multiplicación y las inversiones, lo cual provoca inmediato insomnio. Lo contrario, también puede significar para uno convertirse en carne de las actividades del Inserso, cuyos beneficiarios participan mensualmente en unas excursiones de muertos vivientes
“No someterse a ninguna ayuda psicológica”
          Nuestra tradición cristiana nos enseña que solo podemos ser profundamente felices si dejamos de pensar en nosotros y lo hacemos sobre los demás. Nada es tan aburrido como uno mismo. En caso de remordimientos u otros complejos muy propios de estas edades, siempre nos queda el confesor, que es mucho más barato y eficaz que el psiquiatra. Además, ahora no tendremos ni que hacer cola. Ni siquiera penitencia.

 POSDATA.-  Este mini ensayo de cómo envejecer de manera feliz se debe a la obra y a la gracia de mi admirado bufón señor Boadella, don Albert.
          Es en “La primera” donde Serrat viaja a la savia de la adolescencia, a los fulgores de aquel encuentro agridulce que expone con maestría y sutileza la pérdida de la virginidad con una prostituta. Disco “Per al meu amic” (Para mi amigo) de 1973

Francamente,
me hubiera gustado mucho más
que hubiese sido primavera,
y que la primera
hubiera sido aquella muñeca rubia,
delgada y pecosa
que cada tarde
subía conmigo al tranvía
cuando el día se dormía.

Francamente,
me hubiera gustado mucho más
que tu cuerpo harto
"de diez duros y la cama aparte",
pero las cosas son como son
y en aquel tiempo no me dejaron escoger.

Y no lo lamento
ni me avergüenza
que fuese en tu pila
mi bautizo de amar.
Fuiste honrada y sincera
y la primera
de segunda mano.

Pero, francamente,
me hubiera gustado, mucho más
que aquel catre, un pajar
donde la primera
se hubiera dejado llevar con vergüenza,
entre mentiras
y un poquito de broma,
e irlo haciendo, sin prisas,
rezumando ternura.

Francamente,
me hubiera gustado mucho más
que hacer de aprendiz
cuando en la puerta espera otra gente,
notando el olor
de otro que se acostó antes que yo.

Y no lo lamento
ni me avergüenza.
Eres parte de mi historia
y por eso puedo dibujarte
deseando bajar bandera.
Ay, la primera
de segunda mano.

Francamente,
me hubiera gustado mucho más
que hubiese sido primavera
y la primera,
la continuación de aquellas
historias verdes,
romances tiernos
sobre los que mi hermano mayor mentía
sentado en la acera.

Francamente,
me hubiera gustado mucho más.
Benevolente,
le gustan vírgenes al adolescente,
pero, como usted,
se come lo que se encuentra por la calle.


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