Esta mañana ha dado comienzo la demolición controlada de la fuente situada en medio de la Avenida de Valencia, cruce con calle San Jaime. Es muy lamentable haberla visto construir hace tan solo unos cuantos años y ver ahora como se demuele. Cuando esto ocurre... ¡algo no funciona bien!. Quiere esto decir que estamos tirando el dinero público (lo mismo ha ocurrido con el pavimento del callejón de las Campanas).
Ordenaron levantarla los socialistas y son los populares quienes ahora dan instrucciones para demolerla. ¿Estaba en el sitio adecuado? ¿Es acertada su demolición? Para unos si y para otros no. Varias vecinas me han dicho esta mañana que no están de acuerdo con que desaparezca la fuente, de la misma forma que en su día le apuntaron al Ayuntamiento "que podría plantear problemas para el tráfico de camiones el sitio en que se estaba emplazando".
Teniendo como tenemos la variante, algunos vecinos me han planteado que porque no se desvía parte del tráfico pesado por ella para reducir el peligro que supone transitar por esta Avenida. Temen que, a partir de ahora, se convierta en una vía rápida ya que además de demoler la fuente a continuación se van a suavizar los pasos para adecuarlos a la normativa lo que sin duda redundará, si no se controla, en circular a mayor velocidad. Se pretende con ello eliminar las molestias del ruido que ocasionan los camiones de gran tonelaje al cruzarlos. Aunque es una cosa menor, faltaría saber si en esta actuación realmente estamos cumpliendo el R.D. 105/2008 por el que se regula la Producción y Gestión de Residuos de Construcción y
Demolición.
No tienen suerte los vecinos del barrio con las fuentes. Esta es la segunda que ven desaparecer. Hace unas cuantas décadas ya se eliminó la que estaba situada a la altura de la calle Juan Arellano y que presumiblemente construiría Francisco Albalat al levantar este singular barrio para uso del vecindario. La fotografía que tiene Francisco en la Farmacia nos recuerda su presencia.




