“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino
Comunicado Importante

Ante la imposibilidad de compartir los posts que se publican en este blog en facebook se han realizado varios ajustes técnicos para lograr solucionarlo y no ha conseguido.

Lo que nos hace pensar que los artículos que se publicaron en facebook fueron marcados como inapropiados por lectores que no están de acuerdo con la línea editorial de este blog.

Por eso nos hemos visto obligado a crear un nuevo blog para poder seguir exprensándonos de forma libre. Aquí está la nueva dirección.

https://blogjoaquinmedina.blogspot.com/
Mostrando entradas con la etiqueta Leticia Requena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leticia Requena. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de diciembre de 2017

De la conferencia sobre el Legado Arquitectónico de Francisco Albalat Navajas que fue seguida con mucho interés así como las explicaciones de Leticia sobre la construcción del Barrio, la Plaza y la Iglesia.

    Desde la primera charla a la que asistí, hace más de 25 años, organizada por el entonces responsable de la Biblioteca Municipal Rafael Sáez Herrero -el hijo de Miguel "el de las bicicletas"- para hablar de la obra y vida de Francisco Albalat Navajas, siempre me ha llamado la atención el interés que este hombre ha suscitado entre sus paisanos tal vez por falta de conocimiento. En aquella ocasión los conferenciantes fueron Juan Manuel Carpena, Álvaro Ponce, Jorge Quinquer y Javier del Rey, entre otros.
 
     Yo organicé años más tarde una charla sobre D. Paco en el Salón de actos de la Caja de Castilla La Mancha. El ponente era Joaquin Mollá Francés. Recuerdo que el local se quedó pequeño para asistir a las explicaciones del que sin duda es el que más sabe de la vida y obra de quien levantó la Plaza de Toros a costa de su patrimonio.
 
     El pasado sábado volvió a repetirse la atracción que ejerce D. Paco Albalat. La Iglesia de San Francisco, donde este singular e insigne personaje y su mujer están enterrados, se llenó para asistir a la presentación del libro que lleva por título "El Legado Arquitectónico de Francisco Albalat Navajas" que impartieron tres Arquitectos: Leticia Requena, Jorge Quinquer y Jaime Giner y un Aparejador: Pepe Francés. A Quinquer le tocó hablar de D. Paco en sustitución de Joaquin Mollá Francés que no pudo asistir. Lo hizo muy bien.

Pepe nos leyó un escrito que paso a transcribirles:
"La emoción que produce ver un libro publicado es grandísima. Más si habla de Arquitectura y más todavía si esa Arquitectura es del pueblo donde has nacido. También quiero que este acto de presentación sea pedagógico por lo que me veo en la responsabilidad de expresar lo que siento respecto a la relación entre lo que supone este libro y la conservación del patrimonio....

.....Este libro nace como sustituto de una necesaria restauración que lamentablemente creo que no llegará. El apartado referido a la casa de recreo de Francisco Albalat es la solución que encuentro cuando me pregunto qué hacer con El Paso. Sabemos que la Administración y la propiedad no encuentran un punto de acuerdo......

    ....La memoria y la información necesaria para cualquier actuación de restauración en El Paso están garantizadas con el estudio realizado. Esto me tranquiliza pero inmediatamente me surgen varias preguntas: ¿puede este libro ser el sustituto de un edificio  en la memoria colectiva?....¿debería serlo? aunque la pregunta que deberíamos hacernos es ¿por qué no queremos restaurar El Paso?.....

......Como las respuestas sobre El Paso no son fáciles, quiero hacer una propuesta para las casas del El Barrio y la Iglesia. En este sentido propongo que se redacte una norma de obligado cumplimiento, ante todo, se preserven las tipologías originales y se desarrolle un plan de repristinación donde se eliminen zócalos de azulejos, clarabollas en cubiertas y demás elementos impropios para que dentro de unos años nadie pueda preguntar "por qué hemos dejado que ocurra esto con el Barrio".

Tras la presentación del libro, Leticia realizó un paseo explicándoles a sus paisanos detalles de la construcción de la Iglesia, del Barrio y de la Plaza de Toros. Delante de donde estuvo el Hospital de San Diego, que se construyo junto a la Iglesia, mostró fotografías del Catastro que demostraban que este edificio, en contra de lo hasta ahora se presumía, llegó a levantarse completamente. 

      Todas las explicaciones de la Arquitecta fueron seguidas con mucho interés. Para acabar, los vecinos de la Asociación del Barrio de San Francisco nos invitaron a tomar un ágape en el local que hay frente a la Plaza de Toros.

      Es de valorar el trabajo que viene realizando esta Asociación, que preside Mª Carmen Filloll, en defensa de la memoria y de la obra arquitectónica de D. Paco. No quiero olvidarme de los patrocinadores del libro: la Diputación, representada por Enrique Pagán y el Colegio de Arquitectos de Castilla La Mancha, Demarcación de Albacete, representado por el arquitecto Pedro Parada González, vocal del Colegio. A los dos, darles las gracias por el interés que han mostrado para que este interesante libro este en la calle. 















miércoles, 25 de febrero de 2015

El Diario La Tribuna de Albacete publicaba la pasada semana un artículo firmado por Maite Martínez en el que denuncia el deterioro de El Paso con el original título de: "El capricho del Conde se arruina".

    (Me llamó Leticia Requena para comunicarme que La Tribuna iba a publicar un artículo sobre "El Paso". Junto con su compañero Jaime Giner y el Arquitecto Técnico José Francés, vienen llevando a cabo, con la colaboración del Colegio de Arquitectos de Albacete,  una labor de divulgación del conjunto arquitectónico que hace más de un siglo levantó este insigne caudetano entre los que se encuentra la finca de recreo El Paso, hoy prácticamente en ruina. Más abajo pueden leer ustedes lo que nos cuenta la periodista Maite Martínez sobre esta singular edificación que hace 40 años sus propietarios lo alquilaron para Casino durante un verano con notable éxito y la Comparsa de Mirenos en 1982 celebró en sus jardines la Cena de gala. Desde entonces, su deterioro ha sido progresivo por el abandono de sus dueños que no disponían de medios para acometer obras de conservación. Hace 26 años colocaron el cartel de "Se vende". Nadie se interesó o tal vez pedían mucho. Hoy, El Paso agoniza lentamente. Los actos vandálicos y los numerosos robos le han acabado dando la puntilla. Han tenido que tabicar puertas y ventanas para impedir el acceso.)


"No hay caudetano que no conozca a Don Paco. El Coronel carlista y aristócrata Francisco Albalat Navajas, dejó su azarosa vida y el exilio francés para regresar a su pueblo natal y construir toda una barriada, con sus casas, su iglesia e incluso su plaza de toros. Pero Albalat también ideó una villa de recreo, un capricho con una riqueza decorativa y de calidad tan exquisita, que aún hoy conserva un particular atractivo pese a que amenaza ruina si nadie lo remedia. 


El abandono, los actos vandálicos, robos y las inclemencias climáticas, han sumergido a la joya de la corona del patrimonio arquitectónico de Albalat en un estado lamentable. Las bodegas ya se hundieron, también las caballerizas están en un estado irrecuperable y las casas de los guardeses arruinadas. Nada queda de aquellos dos ricos jardines que rodearon la villa. La casa principal, construida en 1912, sí sobrevive. Pero el tiempo juega en contra de la que fuera la segunda residencia del conde de San Carlos, donde exhibió todo su poderío económico aunque no llegara nunca a pernoctar en ella.

     Francisco Albalat mandó construir esta casa cuando tenía 66 años. Un muro rodea toda la finca, ocultando a la vista de los extraños todo, excepto los jardines y la fachada de la casa principal, toda una «insinuación», dice el arquitecto técnico José Francés, estudioso de este patrimonio. En su edificación participaron el maestro albañil Juan Arellano y el artista Agustín Espí, aunque no queda proyecto ni documentación alguna. El resultado es un edificio de tres plantas que resulta ser un «magnífico ejemplo» del eclecticismo neomudéjar, con detalles modernistas, donde ante todo se busca la «apariencia del lujo y ostentación».


       Riquísima decoracion.- Mármol macael en los suelos y ricos zócalos de azulejos traídos de La Cartuja, invitan a entrar en el exótico patio central de 12 columnas, decorado con abundantes mocárabes. El patio está cubierto por una vidriera que reproduce un cuadro que cuelga del Senado, la Rendición de Granada, y que es una de las piezas más valiosas de todas las que se conservan en esta casa, pues fue realizada por la Casa Maumejean. No es la única vidriera con valor, sino que esta es una pieza más de una auténtica colección de vidrios diseñados a gusto de Albalat, de acuerdo a sus creencias e ideología.


   Alrededor de este patio se distribuyen las estancias de los dueños y para recibir invitados, dormitorios con vestidor y salón, comedor, baño, fumador, salón de te y un despacho decorado con el Toison que Albalat soñó con tener algún día, además de la cocina, despensa y bodega en la zona de servicio. Hasta su propio oratorio tenía esta casa. Antaño tuvo ricos muebles, sillones Luis XVI se combinaban con una colección de animales disecados, -búhos, flamencos y hasta las cabezas de los toros que se lidiaron en la inauguración de la plaza de Caudete-, entre quinqués modernistas y relojes clásicos.


Marcos de madera tallada dorados o plateados con pan de oro o de plata, una colección de abanicos antiguos y un gramófono, son algunas de las múltiples piezas que un día decoraron las distintas estancias. En la decoración del comedor, gastó Albalat grandes sumas: maderas preciosas, una mesa para 18 comensales ricamente decorada, sillería de estilo victoriano y rica vajilla, con bajoplatos de plata y juegos de te de cristal de Murano.


    La villa estaba rodeada de dos jardines de recreo y esparcimiento. Uno de tradición francesa, donde entre rosales y aromáticas, plantó toda clase de frutales, sobre todo naranjos y limoneros, muy estimados por la difunta primera esposa del aristócrata. Hizo construir en el jardín una réplica de la cueva donde se apareció la Virgen de Lourdes. Para que fuese lo más fiel posible aprovechó su viaje a esta ciudad francesa para asistir al entierro de un militar carlista (Rafael Tristany), para hacerse acompañar por el maestro de obras y que éste pudiera ver y tomar medidas de la cueva original.

     Setos de boj y cipreses podados artísticamente, se mezclaban con fuentes y jaulas de animales. Esta singular construcción se ubica en la Finca El Paso, La Corbeyana, como la llamó Albalat en homenaje a su primera mujer, la francesa Hélène de Saint Aymour, Baronesa de Caix, una viuda adinerada que contribuyó a la aventura arquitectónica de este mecenas caudetano.


 Aristócrata filántropo. Albalat nació en 1844, de familia con posibles hizo carrera militar. Defensor de la bandera tradicionalista, tuvo un papel significado en la tercera guerra carlista en favor del pretendiente Carlos María Isidro de Borbón y Austria-Este, nombrado como Carlos VII por los carlistas, a cuyas órdenes directas sirvió. Llegó a ser su secretario hasta su muerte, por lo que fue honrado con el título de Conde de San Carlos. El coronel caudetano pasó gran parte de su vida en el exilio francés, hasta que en 1900 regresa a Caudete para invertir su enorme fortuna en obras de caridad.



Tenía por aquel entonces Caudete menos de 6.000 vecinos. Sólo 2.000 tenían tierras en propiedad y de éstos un reducido grupo de apenas nueve personas concentraba en sus manos un tercio del término municipal. La mayoría sobrevivían como braceros y asalariados. Una plaga de filoxera que arrasó el viñedo trajo consigo mucho paro y malestar social. 

    El exceso taurino.- En este contexto irrumpió Albalat y su vocación filantrópica. Compró unos terrenos y pensó en construir casas para gente obrera y así dar trabajo a los braceros, también ideó un asilo para niños huérfanos con capilla, una plaza de toros y un mercado. Su idea era confiar en los Salesianos la gestión y financiar la labor asistencial y educativa del asilo con las rentas de las casas, de los puestos del mercado y los beneficios de las corridas de toros. 

Quizás con el ánimo de obtener importantes ingresos construyó una plaza cuyo aforo duplicaba la población del Caudete de entonces. La plaza se estrenó en mayo de 1910 con cuatro plantas, pero un año después de su inauguración tuvo que demoler el cuarto piso porque el público desde aquí no alcanzaba a ver bien el coso.


El estallido de la primera Guerra Mundial le impidió sacar su fortuna francesa y tuvo que reconsiderar sus planes. El mercado no se hizo y el asilo aunque empezó a edificarse no se terminó. La arquitecta caudetana Leticia Requena, que ha dedicado su tesina a la edificación de este singular barrio, explica que al fallecer su esposa Hélène en 1907 centró sus esfuerzos en terminar la capilla del asilo, la actual Parroquia de San Francisco, y así poder darle sepultura aquí, pues no quería enterrarla en el cementerio del pueblo. Un año más tarde, el templo está terminado y los restos de Hélène son trasladados allí y allí descansan, junto a los del propio Albalat que moriría una década después, en 1916.



    El barrio de Don Paco.- El barrio de don Paco, como aún hoy hay quien lo llama, quedó formado por 45 casas terminadas, otras nueve a medio construir y otras tantas que nunca llegaron a empezarse. Las calles fueron nombradas como San Jaime, Santa Inés y San Emigdio en recuerdo de sus hermanos y Santa Elena como homenaje a su primera esposa. El ladrillo y los colores amarillo y rojo son los protagonistas de esta barriada, hoy ya integrada en Caudete, pero que conserva su propia identidad.


       A la muerte del aristócrata, Dolores Golf Amorós, su segunda esposa, 30 años más joven y que murió sin haberle dado descendencia, alquiló las casas y siguió viviendo en la residencia palaciega que Albalat se construyó en la calle Abadía. Con la guerra civil, las propiedades de Albalat heredadas por su esposa, fueron incautadas y subastadas en los 40. Entre otras la villa de recreo la Corbeyana, conocida hoy por el nombre de la finca en la que está, El Paso.


        Fue entonces cuando la familia De Teresa recuperó la propiedad de unas fincas que década atrás les compró Francisco Albalat. Aunque allí donde había una casa de campo hoy renacía un auténtico palacete capricho del aristócrata filantrópico y que hoy está en manos de un nutrido grupo de herederos de la familia De Teresa, hermanos, tíos y sobrinos ya de varias generaciones, con intereses y recursos desiguales, y que corre el riesgo de desaparecer. Hay quienes no se resignan a ello y trabajan para sacar a la luz este patrimonio.



 Hace un par de años, una exposición de fotografías firmadas por Jaime Giner y José Francés, que se mostró primero en Caudete y después en el Colegio de Arquitectos de Albacete, trató de llamar la atención sobre este patrimonio «construido, desconocido, olvidado y abandonado». «Es un grito desesperado en el vacío. Vacío de las administraciones, de las instituciones y de los particulares», decían entonces. Parte de lo fotografiado ya no existe, otra parte se ha deteriorado y lo que queda aún es recuperable.

 Sí bien es cierto que serían necesarias importantes cantidades de dinero hoy difíciles de asumir. Al menos, trata de consolarse Leticia Requena, su existencia ha quedado documentada gracias al trabajo firmado por José Francés, Jaime Giner, Joaquín Mollá y José Luis Simón, editado por la Universidad de Alicante, en el que se ofrecen todo tipo de detalles de la joya de la corona del patrimonio arquitectónico de Albalat.



Fuente: "La Tribuna" de Albacete.











viernes, 15 de noviembre de 2013

El Colegio de Arquitectos de Albacete se interesa por la situación de la finca "El Paso" construida por Francisco Albalat en 1912. Leticia Requena, José Francés y Jaime M. Giner denuncian la situación de abandono de este singular edificio.




   El pasado martes, Leticia Requena y José Francés daban una conferencia en el salón de exposiciones del Colegio de Arquitectos de Albacete que llevaba por título "Un paseo por El Paso" tras la inauguración de la exposición fotográfica de Jaime M. Giner y José Francés que estará expuesta hasta el 26 de noviembre y que lleva por título "Miradas en torno a El Paso". Leticia, arquitecta de profesión y que forma parte de la Comisión de Cultura del Colegio, ya me comento en febrero que sus compañeros de Albacete estaban interesados en conocer la obra arquitectónica de Francisco Albalat y en concreto este edificio conocido como "El Paso" cada vez más deteriorado y que de no tomar sus propietarios medidas urgentes tiene los días contados más por  acciones vándalicas que por las inclemencias del tiempo, como  pueden observar en las fotos. 

El que se aproxime a ver esta exposición puede leer un cartel explicativo de la muestra que, en su parte final, dice ...."esta exposición  pretende sacar a la luz una pieza del patrimonio construido, desconocido, olvidado y abandonado. Es un grito desesperado en el vacío. Vacío de las administraciones, de las instituciones y de los particulares. Solo tres años después, parte de lo fotografiado no existe y parte se ha deteriorado. Lo que todavía queda, no se sabe por cuanto tiempo, es totalmente recuperable. Nunca es demasiado tarde". Mas que un grito desesperado es toda una denuncia en regla.

        Sí. Es cierto. En los tres últimos años, los constantes robos de sus elementos metálicos, la rotura de vidrieras y cristaleras han sumido a "El Paso" en un estado lamentable, edificio que D. Paco, a la edad de 68 años,  mandó construir a Juan Arellano en 1912 en el paraje de Bogarra. Sus propietarios lo tienen en venta desde hace varias décadas. Tal vez el listón económico lo hayan puesto muy alto o tal vez nadie se ha interesado por esta joya arquitectónica cuyo mantenimiento y rehabilitación requiere una considerable inversión.

 Lo cierto es que en todo este tiempo no se han tomado medidas  efectivas para evitar su deterioro físico, a pesar de  estar protegido por las Normas Urbanísticas vigentes. Situado a dos kilómetros del pueblo, el acceso para hacer daño no es complicado ya que no tiene vigilancia. Sus propietarios  han optado por tapiar puertas y ventanas para impedir el acceso de ladrones al interior en un intento desesperado de salvar lo poco que queda. 

Ya se cayeron al suelo, hace menos de dos años, la cubierta de la bodega rompiendo las últimas tinajas. La última actuación de acoso y derribo es el desprendimiento de una de las rejas que conforman la cerca perimetral, con la sospecha de que la hayan tirado para sustraerla de la misma forma que  forzaron los pilares metálicos de la caballerizas y desapareció el porche que había en el lateral izquierdo. 



Los actos vandálicos, como tirarle piedras a las vidrieras realizadas en los talleres de José Mauméjean -me comenta Manuel Bernabé Gómez, vidriero restaurador, de Villena- sumado a los constantes robos, actos que se ven favorecidos al estar El Paso en medio del campo -a dos kms del casco urbano y sus propietarios vivir fuera de Caudete- así como la falta de inversión para su mantenimiento por parte de sus dueños sin olvidar el deterioro que propicia la acción climática, sitúan a este edificio al borde de su desaparición si no se toman medidas urgentes. 

Leticia, Jaime y Francés, que en la foto aparecen junto a Pedro A. Torres Parra, Presidente del Colegio de Arquitectos, son los nuevos valedores de la obra de Francisco Albalat Navajas junto a Joaquin Molla Francés que se siente muy alagado porque ya no se ve solo en esta desigual batalla por la defensa de este singular edificio que agoniza lentamente ante la pasividad de todos. 

   Afortunadamente El Paso, a sus 100 años, ha encontrado en Albacete un rincón entre la Catedral y el Ayuntamiento donde exponer su crítica situación a través del objetivo de Jaime y de Francés que deja entrever un pasado digno de alabanza y estudio, gracias a un promotor caprichoso, enamorado de su pueblo, de la arquitectura, del diseño y de las cosas bien hechas. 

Lo dotó de un bello atrio central de estilo neoárabe con una espectacular vidriera en el techo que representa "La Rendición de Granada", del pintor Francisco Pradilla y Ortíz, que lo inunda de luz natural, herrajes parisinos, forjas artística, plafones con motivos taurinos, pavimentos hidraulicos, chimeneas de mármoles exóticos, pinturas de artistas como  Agustín Espí o J. Martinez, fuentes de mármol de Carrara, cenefas, aparejos variados...

   Todo esto se puede contemplar en  43 imágenes que permiten realizar un paseo  por una finca que deja al descubierto su rica variedad arquitectónica, constructiva, funcional y decorativa. ¿Cómo salvar este singular edificio que se cae delante de nuestras narices? 

Pepe Francés, Jaime M. Giner, Pedro A. Torres Parra y Leticia Requena
                        Fachada del Colegio de Arquitectos de Albacete
                       Atrio de estilo neoárabe de la finca "El Paso"





  












               Lo que queda de la bodega donde estaban las tinajas
                                                                            
Tinajas de El Paso, pintadas por Bladimir López de Zamora.
¡Algo se ha salvado!.... tras caerse al suelo  la cubierta. 
Cuadro que representa la Rendición de Granada, 
del pintor maño Francisco Pradilla y Ortíz ubicado en el Senado 
Esta representado en el techo del atrio a través de una vidriera
File:La Rendición de Granada - Pradilla.jpg