“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino
Comunicado Importante

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Por eso nos hemos visto obligado a crear un nuevo blog para poder seguir exprensándonos de forma libre. Aquí está la nueva dirección.

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martes, 16 de febrero de 2016

"Efectivamente, eran bolivarianos", esclarecedor artículo de Bernat García sobre los verdaderos objetivos de Pablo Iglesias.

               

Efectivamente, eran bolivarianos.

Por Bernat García.


      Durante los últimos meses, ante las posibilidades de que Podemos entrara en la formación de cualquier Gobierno, muchos quisieron darles una oportunidad. El arduo camino "hacia la moderación" que Pablo Iglesias ha defendido. A ver si era verdad y, en realidad, tenían poco que ver con el régimen venezolano a pesar de las campañas, las asesorías, los contratos telefónicos, las subvenciones. Este esfuerzo fue ayer víctima de un obús del propio Iglesias. Efectivamente, en Podemos son bolivarianos.

Al menos comparten el amor caribeño por las intervenciones en sectores estratégicos, por las subidas de impuestos de lenguaje populista, por el control político de la comunicación mediática, por el desarrollo de un paraestado bajo tutela individualizada y escurridizo a la fiscalización pública. El Gobierno del Cambio (así en mayúsculas aparece hasta 72 veces en el documento presentado) no solo sacaría a España del euro, sino que la sacaría de España misma.

Convirtiéndola en algo donde la casta tradicional habría desaparecido, pero cuyo lugar ocuparía otra sociedad política, cuyas consecuencias son todavía insondables. Cabría pensar que el líder de Podemos ha tenido buena voluntad para adelantarle el trabajo al futuro presidente socialista, para poder centrarse así en tareas menos mundanas que los sillones. Sin embargo, resulta sospechoso que solo se ha desarrollado el contenido de dos carteras. La de vicepresidencia y el Ministerio de Plurinacionalidad, las dos áreas que Iglesias ya se ha autodesignado oficialmente. Él será vicepresidente, y su colega de En Comú Podem (ECP), Xavier Domènech, ministro. La cartera de Presidencia, esa sí, para el señor Sánchez, apenas se menciona una o dos veces.

En cambio la fantástica área de Vicepresidencia cuenta con un desglose informativo para gusto del lector de siete páginas. Pablo Iglesias asumirá el control de las encuestas públicas (el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS), y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El BOE será otro de sus juguetes. Pero lo más caribeño de todo es la creación de una nueva fuerza policial. Así se planea crear una Unidad Adscrita de Investigadores, "una auténtica policía judicial", sueñan en Podemos. La medida fue vendida como un cuerpo independiente al servicio de jueces y fiscales, pero cuidado a la letra pequeña. 

Esta dependencia solo será "funcional" y "temporal". Mientras que la dependencia "orgánica" corresponde a... ¿adivinan? Efectivamente, la Vicepresidencia del Gobierno, a través de una nueva Secretaría de Estado de Lucha contra la Corrupción y el Crimen Organizado. Podemos se reviste igualmente del desprecio bolivariano constitucional. No aún para perpetuarse en el cargo, pero sí para suprimir las minorías de bloqueo. El PP, con sus siete millones de votantes, solo es un "candado constitucional" que esquivará con "la activación de la vía popular".

Pero las ambiciones son incluso más elevadas y se funden en un sueño los temores orwellianos y las pesadillas de Milan Kundera en su insoportable levedad del ser. Iglesias quiere institucionalizar "el esclarecimiento y divulgación de la verdad", como si eso fuera posible. El Vicepresidente regulará, protegerá y desarrollará la figura del denunciante en las empresas, en la sociedad, para denunciar "la inmoralidad". ¿Y quién definirá la moralidad?

Pero mientras se lleva a cabo la nueva política, no hay que descuidar otro aspecto básico: hay que saber contarlo. Por este motivo Pablo Iglesias tiene planes también para Radio Televisión Española. "Se programarán espacios sistemáticos específicos en horario relevante para hacer realidad el derecho de acceso a medios políticos y sociales significativos". No sabemos si Iglesias querrá participar en estos espacios o seguirá sus reflexiones en La Tuerka, como insinuó hace unas semanas. También le llevará la agenda mediática a Pedro Sánchez, porque asume la Secretaría de Comunicación.

Existe cierto amor, como entre los bolivarianos, en modificar el orden de relaciones internacionales. Pablo Iglesias tiene una agenda exterior: reconocer el Estado de Palestina en los primeros 100 días de Gobierno, auditar y revisar el convenio de bases militares con Estados Unidos y dotarse "de una mayor autonomía estratégica tanto de Europa como de la OTAN".

       Una nueva política, con verdades absolutas y chivatos de lo inmoral, con nuevas coordenadas internacionales y nuevas fuerzas policiales. ¿Qué puede salir mal?