(Otro punto de vista al nombre "Plaza Reyes Católicos" que nos aporta Vicent S. Ríus Bañuls, profesor de Geografía e Historia del Instituto de Enseñanzas Secundarias "Pintor Rafael Requena")
"Hace cosa de un par de años el equipo de gobierno municipal
nos sorprendió con la propuesta de rebautizar el Parque de la Muralla como Parque Reyes Católicos. Esta iniciativa
de cambio de nombre vino impulsada por la demanda de un ciudadano. La solicitud
se llevó al Pleno, fue defendida por los algún concejal y finalmente resultó aprobada
por mayoría gracias a los votos de PP, C’s e Inicitativa Independiente.
A mí personalmente me llama la atención que se decida
cambiar el nombre de un parque que
ya tenía un nombre bastante apropiado: Parque de la Muralla.
Como ciudadano además entiendo por qué tenía ese nombre: cuando
hace unos años se urbanizó ese espacio se reconstruyó un paño de la vieja
muralla de la Villa. De ahí lo del nombre.
Supongo que tanto la obra hecha en la muralla como el parque
y su nombre querían ser un homenaje al pasado medieval de Caudete, un intento
de sacar lustre a nuestro patrimonio, lo que los pedantes llaman ahora poner en
valor. Todo esto lo entiendo.
Empiezo a perderme cuando me entero que el Ayuntamiento
ha decidido rebautizar a la criatura con el pomposo nombre de Parque o Plaza Reyes Católicos.
Necesito un por qué e indago en los libros con el fin de
encontrar alguna lógica al cambio de nombre.
Me encuentro en primer lugar con Benedetto Croce, un clásico
para estas cosas. Benedetto me dice “que toda historia es historia
contemporánea”. Gracias a mis estudios
concluyo que con esta expresión tan paradójica el polígrafo italiano hace
referencia al hecho de que cuando un historiador o un colectivo se interesan
por el pasado siempre lo hacen a partir de los intereses, las motivaciones y
los planteamiento ideológicos, éticos y morales de su presente.
Este presentismo se plasma en los aspectos del
pasado elegidos como objeto de interés y
por supuesto también en el
enfoque con que estos aspectos se abordan.
Deduzco que a los promotores del nuevo nombre les resultan
memorables los Reyes Católicos: su vida, sus obras, sus gestas.
Decido entonces echar un ojo a los manuales de historia que
tengo por casa para ver qué aspectos del reinado de Isabel y Fernando son lo
suficientemente meritorios como para que en pleno siglo XXI el Ayuntamiento de
Caudete les dedique una Plaza.
Las cuatro décadas
que van desde la coronación de Isabel I de Castilla en 1474 hasta la muerte de
Fernando de Aragón en 1516 están preñadas de procesos y hechos históricos
fundamentales en el devenir de la Monarquía Hispánica, embrión político y
territorial de la actual España.
¿Por qué han pasado a la historia estos monarcas?
Con su matrimonio se produjo la unión dinástica del reino de
Castilla y de la Corona de Aragón.
En 1478 y
mediante la Bula Exegit sincerae devotionis, el Papa
Sixto IV concedió a Isabel de Castilla
la facultad de nombrar Inquisidores para perseguir las herejías y
cualquier atisbo de pensamiento divergente de la verdad de los poderosos. Nacía
así el Tribunal de la Inquisición
del Santo Oficio en Castilla.
Los españoles de religión
judía o islámica podían empezar a temer seriamente por sus vidas y sus
haciendas. En febrero de 1482 Isabel estrenaba su nueva arma: en Sevilla se
realizaba el primer auto de fe y caían las primeras víctimas de la persecución
religiosa de sus católicas majestades, seis judíos conversos eran quemados
vivos.
En agosto de 1483 y a instancias de Isabel, el Papa Sixto IV
nombra a Tomás de Torquemada, hasta la fecha confesor de la reina, Inquisidor General del Castilla, en octubre lo será también de Aragón. Se crea además el Consejo
de la Suprema y General Inquisición.
En 1484 finaliza la conquista castellana de las islas
Canarias. El pueblo indígena que las habitaba desaparece de la faz de la tierra
en pocos años.
En 1491, Torquemada o sus secuaces asesinan a un niño e
inician una intensa campaña de descrédito hacia los judíos, a los que se acusa,
sin ninguna base, del asesinato. Al año siguiente y mediante el Edicto de
Granada los Reyes Católicos ordenan la expulsión de todos los judíos de sus
reinos.
Estos tienen cuatro meses para abandonar sus casas y su país so pena de
muerte y confiscación de todos sus bienes. Así mismo, el Edicto contempla que
todo aquel que ayude a los judíos se expondrá a perder «todos sus
bienes, vasallos y fortalezas y otros heredamientos».
En enero de 1492 los Reyes Católicos entran en Granada.
Culmina la conquista del Reino Nazarí. En pocos años los Reyes Católicos
incumplen el pacto establecido con los granadinos y se inicia un proceso de marginación
social, religiosa y política de los conquistados.
Pocos años después más de dos
millones de manuscritos usurpados por la autoridad Real de las bibliotecas
granadinas son quemados en la plaza pública. Con este salvaje acto dirigido por
el Cardenal Cisneros se pierde un legado incalculable de literatura, ciencia y
religión. El testimonio escrito de la historia de Al-Andalus pero también
cientos de obras clásicas grecorromanas, muchas de ellas tratados científicos.
En agosto de 1492 se publica la Gramática Castellana de
Antonio de Nebrija y Cristóbal Colón inicia en Palos su primer viaje
trasatlántico en busca de una ruta marítima hacia las Indias. Este viaje fue
financiado por Isabel de Castilla y supuso el descubrimiento para Europa del
continente americano.
En junio de 1494 los reinos de Castilla y Portugal firman el
Tratado de Tordesillas por el cual se acuerda el reparto de las tierras
americanas conquistadas y por conquistar entre los dos reinos peninsulares. Dos
años después el Papa Alejandro VI otorga a Isabel y Fernando el título de
Católicos.
En 1499 los mudéjares, así se llama a los españoles que
permanecían en la fe islámica, los conquistados, inician una sublevación en
tierras granadinas contra los abusos sistemáticos de los castellanos sobre su
integridad y sus bienes así como contra el incumplimiento por parte de la
Monarquía de los pactos acordados antes de la rendición del Reino de Granada.
En 1502 una Cédula real obliga a los mudéjares a la conversión o el destierro. En noviembre de 1504 muere Isabel I de Castilla, la reina
Católica. Su marido, el católico Fernando, morirá en enero de 1516. Un año
antes el Reino de Navarra fue definitivamente incorporado a la Corona de
Castilla.
Repasados los grandes hechos de sus católicas majestades fijo
mi atención en la historia local. Trato de encontrar alguna relación entre
Fernando, Isabel y Caudete. Un amigo, avezado en historia local me
informa de lo siguiente: el único documento histórico firmado por Fernando de
Aragón en el que se menciona a Caudete se encuentra en el Archivo del Reino de
Valencia, en la sección de la Real Chancillería, es el documento 596.
Este
documento está fechado el 30 de julio de 1500, en Gandia. Mediante este
documento, Fernando el Católico, rey de Aragón,
cede las rentas y bienes reales de Caudete a Guillem Marxá, pasando
olímpicamente de los privilegios que Caudete tenía por ser Villa real.
Como
consecuencia de este desmán, el Batlle General del Reino de Valencia, Diego de
Torres, con el apoyo de las Cortes valencianas denuncia la ilegalidad del acto
jurídico. Pasados unos años la villa de Caudete paga con creces el retorno a la
legalidad.
No parece que vaya a ser este el motivo del homenaje que el
Ayuntamiento de Caudete quiere realizar rebautizando la plaza.

Huyo de la historia evenemencial e intento valorar la trascendencia del
reinado de Isabel y Fernando. Más allá de los hechos, los manuales de historia
indican que el reinado de Isabel y Fernando supuso:
- El afianzamiento del poder real sobre la
nobleza y las ciudades.
- La unión irreversible de los dos grandes reinos
peninsulares sobre los que se basa el concepto de España a partir del siglo
XIX: Castilla y Aragón.
- El nacimiento del Estado moderno y los primeros avances de
la Monarquía Absolutista que se consolidaría a lo largo del siglo XVI.
- El inicio de la proyección imperial de la Monarquía
Hispánica hacia Europa mediante la política de enlaces matrimoniales.
Todo esto es lo que dicen los libros de los Reyes Católicos.
Todo esto y mucho más. Concluyo:
¿Qué tendrán estas personas en la cabeza para rescatar a los
Reyes Católicos y dedicarles una Plaza que ya tenía nombre?"