“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

sábado, 6 de mayo de 2017

"Las estrategias del miedo. Segunda parte", por Óscar de Caso. "...Nos saturan de comunicación repleta de verborrea y discursos vacios para que no podamos decir nada"

          ¿Por qué no tienen miedo los políticos, por ahora, a una respuesta popular ante tanta mentira? Empieza a existir cierta inquietud entre ellos, pero no hay miedo a la resistencia efectiva y real, ese puedo, ese poder, va avanzando. Funciona sobre la base del todo es posible. Lo podemos todo. Negociando un poco, gestionando un poco los daños colaterales.

          El fascismo es una forma de poder que funciona sobre el todo es posible. El neoliberalismo es lo mismo, pero legitimado por las instituciones políticas democráticas. Vivimos en una democracia que todos sabemos que no lo es. Vivimos en la ficción, en la gran ficción de la soberanía popular, de un sistema refrendado por el pueblo.
          La pregunta es: ¿qué estamos haciendo? ¿Es involucionismo, es miedo al cambio? ¿Producen reacción estos movimientos? Debemos de pensar que no, que en esa capacidad de la colectividad de poner un límite al ejercicio del poder es donde debe expresarse verdaderamente la soberanía popular.

          No todo debe de ser posible, porque en la vida de las personas debe existir un límite que ponemos nosotros. ¿Y esos límites como se llaman? Es lo que hemos llamado siempre DIGNIDAD. Porque la vida humana no es solo supervivencia. No puede valer cualquier cosa, solo es aquella a la que le damos valor la colectividad; es el valor que debemos de tener para decir: “Por aquí no pasas” “Esta casa no la vacías” “Este centro médico no lo vas a cerrar”. Porque tiene que haber una fuerza colectiva capaz de delimitar ese poder.
          Parece que no sirven de mucho las instituciones democráticas que hemos conocido hasta el momento; parecen, supuestamente, el instrumento político de un capitalismo que desde hace 5 siglos se ha instaurado como nuestro modo de vivir económica y políticamente. En la antigüedad, dejaron al pueblo en la ignorancia; en la actualidad, la han llevado al extremo opuesto, que es saturarnos de comunicación repleta de verborrea y discursos vacíos para que no podamos decir nada.

          La “política” se la quedó el sistema de partidos, esa democracia que no lo es. Lo que la gente acaba reconociendo como política son las páginas de política de los periódicos, que hace años que no se pueden leer porque son insoportables. Esa basura, esa sensación de “eso no va conmigo, ni es mi vida”; y más tarde, no solo no va conmigo, sino que va contra mí, a eso se refiere la gente cuando  habla del rechazo de la política, a este sentido de la palabra política.
          Bueno, ¿y qué debemos de hacer? La respuesta posiblemente sea: cambiemos la pregunta. En vez de decir ¿qué hacemos?, como si no estuviéramos haciendo nada, preguntémonos:  ¿qué estamos haciendo?. Es un cambio en el punto de vista. A lo mejor verás que no estás haciendo nada, a lo mejor verás que estás luchando para que tu hijo mire un poco más lejos de lo que tiene más a mano. 

A lo mejor te das cuenta de que es mucho más fácil vincularte a las luchas de tu entorno. Desde “qué estamos haciendo” se abre otro modo de responder para salir de la sensación de impotencia de la trampa donde nos están metiendo. Hemos delegado nuestra salud, hemos delegado la educación de nuestros hijos, hemos delegado nuestras ideas, ¡joder!, lo hemos delegado todo.

          Desde “qué estamos haciendo” se ven muchas más cosas y se ven, sobre todo, muchas más cosas por hacer, que están mucho más a mano de lo que pensamos.
(Canción dedicada al autor de este artículo. Le gustara recordarla. Seguro
Dice un anónimo que la canción se escribió para criticar una situación social injusta, que por aquellos entonces coincidió con el mayo frances del 68, lo cual nos pone de relieve lo poco que ha cambiado todo. Es  más, yo diria que peor, puesto que los politicos que hay ahora se las dan de democratas y progresistas y los que habia entonces nada se podia esperar de ellos en éste sentido. Por lo demás, Paxi Andion continua estando de rabiosa actualidad)
          Incluiré otro poema de Mario Banedetti, como lo hice en la primera parte de este escrito. Se titula “No te salves”. Pertenece al libro “Poemas de otros” (1973-1974). Son poemas muy similares en sus síntesis: “No hay que quedarse quieto”,No esperes a que te den los planos para satisfacer tu curiosidad”, “Ni a que el horóscopo te sea propicio, ni a que el cielo te mande una señal”. “No esperes golpe de suerte porque estás a la merced de los que trafican con la muerte”.

No te quedes inmóvil 
al borde del camino,
no congeles el júbilo, 
no quieras con desgana, 
no te salves ahora 
ni nunca,
no te salves. 
No te llenes de calma, 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo, 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios, 
no te quedes sin labios, 
no te duermas sin sueño, 
no te pienses sin sangre,
no te juzgues sin tiempo. 

Pero si, 
pese a todo, 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo, 
y quieres con desgana, 
y te salvas ahora, 
y te llenas de calma, 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo, 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios, 
y te secas sin labios, 
y te duermes sin sueño, 
y te piensas sin sangre, 
y te juzgas sin tiempo, 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino, 
y te salvas. 
Entonces… 
no te quedes conmigo.

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