“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

lunes, 22 de mayo de 2017

¡Joder, que susto! Creí que había perdido el Madrid", por Óscar de Caso. "Susana Diaz y sus asesores despreciaron a su adversario. Pedro se los ha llevado a todos al huerto".


 ¡Joder, que susto! Creí que había perdido el Madrid!  Esta exclamación es la que tuve cuando, ayer domingo, concentrado en la lectura que tenía ante mis ojos, acudí al salón de mi casa donde mi esposa hablaba a solas en voz alta repitiendo: “Ha perdido, ha perdido”

          En un primer momento entendí que había perdido el campeonato de Liga el Real Madrid; no son ninguna exageración estas voces porque mi cónyuge es futbolera y merengue y cuando juega su querido equipo se “anima” mucho.

      Apresuré el paso para reunirme con ella ante el televisor, pues éste era el sitio hacia donde ella dirigía su mirada, y escudriñando la pantalla comprobé que se trataba de unos gráficos donde indicaban que Pedro Sánchez llevaba conseguidos el 50 por ciento de los votos y Susana Díaz el 30.

          Súbitamente se me alegraron la sombra de mis cejas, me desplomé en el sofá y pude hacer la digestión de la noticia con comodidad. Sí, era cierto, “el socialismo de bisutería”, una parte sustanciosa de “esa casta” se estaba marchando a hacer puñetas. El inexorable paso del tiempo será quien ponga en juicio lo que estos tipos le han hecho a la socialdemocracia española en estos últimos años.
          No entraré en zafios dicterios contra ellos, solamente me permitiré la pequeña maldad de reproducir un mensaje que el señor Gabriel Rufián, parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya, le envió a Susana Díaz, ahí va: “Susana, aguanta, se fuerte”.

          Explicaré mi alegría sobre el resultado de estas votaciones a aquellos benditos lectores que me sigan leyendo: vaya por delante que a mí me anima mucho, y casi siempre sale algo bueno, cuando ya sea por una cosa o por otra, el gallinero político se alborota.

 Hecha esta puntualización, escribo y suscribo que desde hace muchos años solo converso de política acerca de los “programas, programas, programas”  que tantas veces repetía el señor Anguita, don Julio, y que demasiadas burlas y descalificaciones se vertieron en su día sobre él y sobre sus palabras. 
Por desgracia para los ciudadanos decentes, las promesas en política las hacen desaparecer, de la noche a la mañana, estos forajidos como si se tratasen de hábiles prestidigitadores; sólo nos queda al sufrido pueblo aceptar de estos verborréícos, reiterativos y vanos oradores los programas escritos y firmados, es decir, lo que viene a ser un compromiso real y tangible.

 Con este papel, en su día, sino cumplen lo que han firmado, sus votantes podrán pedirles explicaciones y ellos obligados a responder; en el caso más que probable, de que hagan oídos sordos a estos requerimientos, se exigirá su dimisión, y si ésta no se produce, los más razonable y consecuente es manifestarse en la calle.

          En el caso de Pedro Sachez, lo cierto y verdad, es que su programa lo ha expuesto con bastante antelación con respecto a su adversaria. El programa  es impreciso, se concentra de manera básica en hacer una oposición real y socialista a Rajoy y no la que han ofrecido estos últimos años, (algo es algo) es lo mínimo que se le puede pedir.
          El mini, ridículo y apresurado programa que soltó Susana Díaz, un par de días antes de las votaciones creo que no merece por mi parte solo un mínimo comentario: es vergonzoso que lleve el partido socialista más de cien años luchando por una enseñanza gratuita para que esta mujer oferte créditos baratos para poder estudiar. 

    Lo probable es que Susana no creyese que necesitara comprometerse a nada, ni con nadie porque, en un principio, ella y sus mal avejentados compañeros/as de candidatura no lo juzgasen necesario, despreciando totalmente a su oponente.
          Existe una noticia que me ha sorprendido sobremanera hoy lunes: el programa de televisión de la Sexta llamado “Al rojo vivo” que se emitió el domingo por la noche, ocupó el liderazgo de audiencia, dejando atrás “La isla de los  Mosquitos” (la autoría del título es del señor Ferrán Monegal) de la cadena Mediaset, y el otro programa de la cadena gubernamental “Master Chef”.

     Me acomete la duda si esta audiencia del programa de la Sexta es tan sólo morbo, curiosidad o increíble interés político. Como no me siento ni si quiera becario de futurólogo no haré ningún vaticinio sobre su  porvenir. Es de bien nacidos desearle a Pedro Sánchez buena suerte, coherencia, honestidad.... y tino.
          Finalizaré este escrito como dios manda: con una canción de Serrat, por supuesto. Creo que el estado ánimo del muchacho que se relata en esta canción pueda tener un ligero acercamiento al que anoche sintió Pedro Sánchez al finalizar el escrutinio.

          Se trata de una canción de 1983 del disco “Cada loco con su tema” y le puso como título “De vez en cuando la vida”. Un paseo de extrema delicadeza por las luces y las sombras de la existencia, plagada de imágenes de gran altura poética. 
De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,

y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
coge nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como el niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

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