“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

miércoles, 31 de mayo de 2017

Historia negra de la banca española. Primera parte", por Óscar de Caso. "González, antes de ser Presidente, había prometido no nacionalizar la banca; sin embargo, a los banqueros no les llegaba la camisa al cuello".

          Siempre he sostenido que es indispensable para poder tener un criterio más objetivo y acertado sobre algún tema, por lo menos, el conocer su historia más inmediata. Sería deseable, que fuese leído por esos jóvenes que aparecen en la televisión y en las encuestas asegurando que ni conocen, ni le han contando sus familiares, ni han estudiado en el Instituto quien es Mario Conde, Ruiz Mateos, Alfonso Guerra y demás personajes de la Transición Española.

 No llego a entender como les obligan a aprender los logaritmos neperianos y, en cambio, no les ponen en conocimiento quien era Arias Navarro, personaje éste que ha influido en las vidas de sus padres. En esta ocasión intentaré hacer un resumen significativo de lo que ha venido a ser la Banca tras la muerte de Franco.

           Días después del fallecimiento del General Franco, el presidente del primer banco del país a la sazón el Banco Español de Crédito, presidido por José María Aguirre Gonzalo desde 1970 a 1984, trata de manejar el posfranquismo hacia las posiciones más continuistas.
          Cesado Arias Navarro y elevado Suárez, la banca trata de adaptarse a la nueva legalidad y crea la Asociación Española de Banca Privada (AEB). Fue una transición suave en la que cambiaron pocas cosas. Se eligió presidente a Rafael Termes, ingeniero y economista, liberal mientras no le tocaran los principios, que eran los del catolicismo integrista y los beneficios de la banca. Era numerario del Opus Dei (como dios mandaba). 

          La elección de Termes ofrecía una ventaja, al pertenecer al Banco Popular, evitaba la pugna entre los dos grandes bancos: el Español de Crédito y el Central. Actuó firmemente para que, tras la expropiación de Rumasa se privatizaran sus empresas. Y fue especialmente visceral contra el gobierno socialista cuando éste legalizó el aborto. 

Mientras tanto los siete grandes de la banca controlaban las empresas privadas, las que no dependían del Instituto Nacional de Industria  o del Patrimonio del Estado. En esos años González recibió  en la Moncloa muchos más banqueros por año que Suárez en todo su mandato.
          Escribamos ahora sobre el abuelo Botín, Emilio Botín y Sanz de Sautuala López, el viejo patriarca; este personaje autorizó que se utilizara el servicio de estudios del Banco Santander por los golpistas del 23-F; utilizaron también los golpistas  la del Banco de Bilbao, pero fue desmontada por la dirección del banco. “Sin embargo, el Santander, aunque está informado, no ha tomado ninguna medida” (Alfonso Guerra).

         El Presidente Suárez hizo la puñeta a la Banca en aspectos de gran  calado que incidían en la cuenta de resultados y en el estatus privilegiado de las entidades financieras, y no admitió el secreto bancario. Sin embargo lo más irritante para los ricos fue la reforma fiscal de su ministro Fernández Ordóñez.

     Pero lo que resultó, con mucho, inflamante para los ricos, refractarios a pagar impuestos, fue la publicación de las declaraciones de la renta; una lista negra que ponía en la picota pública a quienes formalizaban declaraciones ridículas de ingresos.
         En las elecciones de 1977, las primeras democráticas, Suárez tuvo que avalar personalmente los créditos concedidos a UCD. Sin embargo, en las de 1979, el dinero no fue ningún problema; oficialmente debía costar sólo 800 millones de pesetas, aunque en realidad costó el doble; obtuvo 600 millones a fondo perdido y 700 a créditos…

          Para las elecciones de 1986, la AEB y la CEOE aportaron 16.000 millones en la “Operación Roca” con el fin de aupar a la presidencia del gobierno a Miguel Roca Junyent, chantajeando a Suárez diciéndole que no le darían un duro para el CDS sino se incorporaba a la Operación Roca para descabalgar a Felipe González

    Tres años antes, estos mismos individuos exigieron a Calvo Sotelo y Landelino Lavilla que se apartaran en beneficio de la derecha pura de Fraga de Alianza Popular; aquéllos se rindieron, y a cambio reciben el bíblico perdón  de sus deudas bancarias cifradas en 11.000 millones de pesetas.
          Tras la negativa de Termes a presentarse a un nuevo mandato después de doce años al frente de la patronal bancaria, ésta elige en mayo de 1990 a José Luis Leal; no accede a este cargo por su condición de ex Ministro, sino por su curriculum técnico. Permanece en el cargo hasta 2006, durante los gobiernos de González y Aznar.

          En cuanto se refiere a las fusiones bancarias el sector se reduce de los siete grandes, a tres; dos muy grandes. Se cambia al señor Leal como presidente por el señor Botín. La AEB es reducida a la nimia función de consultora.

          Aunque pueda parecer extraño, no fue  Felipe González el que se acercó a los banqueros, sino algunos banqueros los que inician acercamientos con los socialistas, distinguiéndose el Banco de Vizcaya y el Banco de Bilbao. González, antes de ser Presidente, había prometido no nacionalizar la banca; sin embargo, a los banqueros no les llegaba la camisa al cuello.
  Fue Miguel Boyer quien se mostró partidario de nacionalizarla, aunque misteriosamente más tarde se convirtió en un privatizador compulsivo.  Cuando llegan los socialistas, la banca se rejuvenece y son los altos empleados los que toman la responsabilidad. Y lo hacen con pragmatismo y profesionalidad, diciéndose: “Estos son los dueños del BOE, son el poder político y ni podemos ni debemos desafiarlo”.

          El 23 de febrero de 1983 se produce la expropiación de Rumasa. Fue mal ejecutado pero tenía su lógica. El gobierno socialista quería mandar un mensaje de fortaleza al mundo empresarial. En aquella operación fue más beligerante Solchaga que Boyer. En enero de 1998 se fusionan los dos bancos vascos, Bilbao y Vizcaya, que dio lugar al BBV.

          Veamos como González seduce a March  y a Botín: González le espeta a March que éstos, casi no pagan un duro de impuestos, y que van a tener que pagar más, ya que por algo se titulan socialistas solidarios. A cambio Felipe les promete que no nacionalizará la banca, pidiéndole a March financiación para poder cumplir con su tarea. 
  Juan March llamó a Botín, y éste, contento, se organiza  junto con el resto de bancos la financiación del PSOE. Juan March reconoce más tarde que se condonaron algunas deudas… a cambio de la estabilidad.

          Para algún directivo de la AEB, poseedor de burlona y zafia retranca, la fusión del Banesto y el Central será como un matrimonio entre un sifilítico y una sidótica. De ahí no sale nada nuevo. En marzo del 89 ambos bancos comunican al Banco de España la renuncia a la fusión. El fracaso se produjo por negarse Escámez a que Conde ostentara todo el poder en la nueva entidad.

          Felipe González no quería inquietar demasiado a “los poderes fácticos”, pero sí someterlos; con Rumasa no podía consentir el pitorreo continuo de Ruiz-Mateos hacia las normas y las autoridades. Felipe contaba con una ventaja: la banca estaba contra Ruiz-Mateos, un aventurero intruso en el sector. 
    Lo más peligroso del holding era la espesa telaraña que generaba  la mayor confusión sobre dónde terminaban las industrias y dónde empezaban los bancos y viceversa. La empresa aseguraba que tenía un patrimonio de 50.000 millones de pesetas, y se demostró que tan sólo poseía 5.000. Todo esto llevó el 23 de febrero de 1983 a la expropiación de 18 bancos y cerca de 400 empresas.... ¡Casi na!

          La solución adecuada hubiera sido dejar que el Banco de España interviniera los Bancos en su normal ejercicio sin que el estado tuviera que expropiarlos. En el caso de que los Bancos no fueran viables, el Fondo de Garantías de Depósitos era un seguro para estas emergencias, sin que el estado aportase un duro. 
  Lo que el pueblo recibió fue un formidable agujero que debía pagar con sus impuestos. Y más que inapropiada, fue escandalosa la privatización que se hizo de las empresas expropiadas. A este escrito, con referencia a los ricos, le presta mucho la canción de Serrat “En paus” (En paz) de 1989 del disco “Material Sensible”. Es una crítica planteada con levedad y menos acidez de lo esperable contra la jet set o la beautiful people.
Son guapos,
felices,
macizos,
nocturnos,
famosos,
simpáticos,
inútiles
y absurdos.
Destacan,
se hunden,
se tuestan
al sol.
Esquían,
navegan,
se ahogan
en alcohol.
Tienen más cajones,
pero también más trastos.
Tienen más vestidos,
pero también van a más sitios.
En paz.

Tienen más amigos, 
pero también más falsos,
y más seguridad,
pero también más miedo.
Tienen más dinero,
pero también más gastos.
Tienen más poder,
pero también más problemas.
Tienen más de todo, 
pero también más que perder.
Quizás el mundo es suyo,
pero están rodeados.
Solos, en parejas,
y en estela,
la jet.

Son moda,
son primicia
y noticia por borregos.
Se operan,
se enfajan,
viajan
por todas partes.
Los miman,
se los rifan
a caballo
y a pie.

Tienen más standing,
pero también más rentas.
Y también más a lucir,
pero también más que ocultar.
Tienen más pecados,
pero también más cara dura.
Tienen más camino,
pero también es más llano.
Tienen más amantes,
pero también más cuernos.
Tienen más zapatos,
pero también tienen dos pies.
Tienen más nombres,
pero también la palman.
Pero, eso sí, después
de haber vivido como Dios.

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