“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

martes, 25 de abril de 2017

De la entrega de los Premios del "XXI Certamen Literario Evaristo Bañon". Miguel Díaz Romero y Lucia Vanessa Ayuso Giner, ganadores de la categoria especial. Crónica de Mariana Almanza.


La XXI edición del Certamen Literario Evaristo Bañón, convocado  por la Concejalía de Cultura, a través de la Biblioteca Pública Municipal “Ana María Matute, ya tiene ganadores en sus distintas categorías.

  Fue el  pasado viernes y dentro de las actividades programadas con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro, el Auditorio Municipal de la Casa de Cultura de Caudete una vez más acogió con gran éxito el acto de entrega de premios del Certamen de mayor prestigio que tiene como objetivo  "estimular y difundir la creatividad literaria de residentes locales".

   En la ceremonia de reconocimientos participaron en representación del Alcalde Municipal, José Miguel Mollá, el Concejal de Cultura, Luis Felipe Bañón y la Concejala de Deportes y Educación, M. Pilar Egea Serrano

  También se contó con la distinguida presencia de la viuda del renombrado poeta local Evaristo Bañón, Catalina Requena, así como representantes de la Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del colegio “Amor de Dios”, “Gloria Fuertes”, “ C.E.I.P. El Paseo”, “El Jardín de la Infancia” “Alcázar y Serrano” y el Instituto IES Rafael  Requena”.
 Una vez hecha la entrega de los premios a los diferentes ganadores en la modalidades de narrativa y poesía, el evento fue engalanado con un espectáculo musical:“Un elefante en mi lavadora”, de la Compañía de Teatro “Chicacharcos”, quien presentó sobre el escenario un proyecto con más de 10 temas musicales para el público en general aunque se divirtieron principalmente los más pequeños. 

La respuesta a este magno evento fue masiva pues se calcula que más de  trescientas personas asistieron a la entrega de premios. En esta edición  hubo más de 200 participantes en sus distintas modalidades y los galardonados en el XXI Certamen Literario “Evaristo Bañón” fueron:

     Categoría A: Alumnas de 1º y 2º de Primaria con edades comprendidas entre los 6 y 7 años aproximadamente. Primer lugar en Narrativa: Mireya Sánchez del Valle. El segundo lugar: Lucía Jiménez Molíns. El premio de la categoría de poesía quedó desierto.
    Categoría B: Alumnos/as de 3º y 4º de Primaria con edades comprendidas entre los 8 y 9 años.  Primer Premio Narrativa : África Bañón Sánchez. Segundo Premio: Julia Gracia Vicente Bañón.  En esta categoría se hizo una mención especial al trabajo de poesía presentado por Nerea Navarro González.

     Categoría C: Alumnos/as de 5º y 6º de Primaria, comprendida en edades de 10 y 11 años. Primer Premio en Narrativa : Patricia Sánchez Verdú. Segundo Premio Narrativa: Andrés García Navarro. El premio en la categoría de  Poesía fue para Ana Sánchez Almarza.

    Categoría D: Alumnos de 1º y 2º de la E.S.O., en edades comprendidas entre los 12 y 13 años. Primer Premio: Karla Flores.  El Segundo Premio: Estela María Sanz Pagán. El premio de Poesía le fue entregado a Carlos Díaz. Calatayud.

      Categoría E: Alumnos de 3º y 4º de E.S.O., con edades comprendidas entre los 14 y 15 años. Primer lugar: Karla López Zamora Pagán. El  segundo lugar: Elisa Sánchez Morales.
     Categoría Clase: recibió el premio el grupo de Primero D del Instituto de Educación Secundaria Rafael Requena, cuyo tutor es Jorge Pérez Sánchez. Subieron al escenario el coordinador del poemario “Haikudete”, Valentín García Valledor, y algunos alumnos-autores del mismo, entre los que se encuentran Marcos Carrillo, Ainhoa Clemente, Claudia Esteve, Ana Esteve, Benjamín Figuerez, Jonathan García, Mireya García, Nerea García, Mª Mar Gil, Mª Isabel Gómez, Yasmine Khouja, Manuel López, José Martínez, Miriam Micó, Sandra Navarro, Vera Ojeda, Raúl Ortega, Alan D. Quingtong, Nessrin Rhazili, Adrián Sánchez y Saúl Torres.

     En la Categoría Especial participaron escritores a partir de 16 años. El primer premio de Narrativa fue para Miguel Díaz Romero. El primer premio en Poesía fue para Lucía Vanessa Ayuso Giner.

Cabe destacar que este año se pudieron  rescatar los segundos premios de las categorías escolares, gracias a la colaboración de las AMPAS  y de las Concejalías de Educación y Juventud, quienes apoyaron económicamente e impulsar y consolidar así el talento local.
Al finalizar la ceremonia, se hizo entrega de dos lotes de libros a los premiados en el Concurso de Marcapáginas, y de Lemas con motivo de los “15 años de Clubes de Lectura” de la Biblioteca Pública Municipal “Ana María Matute”, siendo los afortunados la niña Gema Francés Agullo, quien presentó un dibujo representando a cinco niños y niñas jugando, saltando y gritando “mío mío” para alcanzar unos libros. El premio del concurso de Lemas se otorgó para Gracia López Caerols.

La Directora de la Biblioteca Pública Municipal Ana María Matute, María José Moreno Fernández, agradeció la implicación de todos los centros educativos de Caudete así como distintas Concejalías para poder llevar a cabo este certamen de renombre. La ceremonia  concluyó con la foto oficial, no sin antes recordar a los asistentes que los trabajos  premiados se publicarán en breve, en la web municipal.
Cabe destacar que la trayectoria de este certamen comenzó en el año 1997 bajo el nombre de Concurso de Narrativa Joven “Evaristo Bañón”, convocado desde el M.I. Ayuntamiento de Caudete a través de la Biblioteca Pública Municipal “Ana María Matute” y con la colaboración de la Casa de Cultura. 

Este concurso ha llegado hasta nuestros días con el nombre de Certamen Literario “Evaristo Bañón”. Es el único abierto a toda la población que se celebra en Caudete, con una trayectoria muy destacada.

Pudimos saber, de boca de alguno de los miembros del jurado, la gran participación que tuvo el certamen así como la calidad de los trabajos presentados, lo que dio idea del grado de dificultad del Jurado en su tarea de seleccionar a los ganadores. ¡Enhorabuena a todos los premiados!.


"ESCRIBIENDO"… es el título del primer premio en la categoría especial que fue para Miguel Díaz Romero. Trata de cómo afronta la dificil situación económica compaginándola con el ejercicio de la escritura como medicina para sus males. 

Es, al mismo tiempo, una velada denuncia de una situación -laboral y económica- que nos venden como exitosa cuando la realidad es muy distinta. El escritor no es ajeno a ella: toma partido con "Escribiendo". Es lo mejor que le he leido a Miguel. Dice así:

  "Era de noche. Como siempre desde que el tiempo se ralentizó, abstrayéndose del Cosmos, sumido en su propia burbuja acrónica, cuántica. Y era de noche porque parecía que la luz, al final del túnel, no deseaba aparecer. Tres meses en el paro habían hecho estragos en esa rutina que adoraba. 

Los días pues, los marcaba un reloj distinto al que pudiera llamar estrictamente propio; y eso a veces no importaba nada… pero otras hacía aparecer destellos de desesperanza en sus ojos. 
Sentado en el borde de la cama que solía compartir con su esposa, escribía en una libreta de cuadros, grande, con un boli de propaganda de una marca extranjera. 

    Sabía que aquellas líneas, aquellos renglones de letra ilegible por cualquiera que no fuera médico, no llegarían a ninguna parte más allá de su blog; y del sobre donde, pasado el texto a limpio, en formato Word y tamaño de letra doce preferiblemente, los presentaría al enésimo certamen literario.
Suspiró hondamente tras aquella reflexión y se preguntó qué era, qué podía significar, escribir ahora y aquí para él.

Tuvo que remontarse a séptimo de la extinta E.G.B. para distinguir un borroso punto de partida en esa andadura literaria. Alguien dibujaba a su lado y la gata dormitaba sobre la colcha revuelta. 

 No hacía frío y el ruido de la lavadora llegaba sordo desde la galería al otro lado de la ventana. Aquel año, mil novecientos noventa y cuatro, empezó a escribir más allá de lo necesario para aprobar en el cole. Y no había dejado de hacerlo desde entonces.

De la poesía intimista y macabra para salir del acoso escolar al que era sometido; pasando por el verso romántico de la adolescencia y alguna que otra oda a Nietzsche; a las tres novelas publicadas que le ayudaban a pagar la compra en Mercadona de vez en cuando… porque el oficio de novelista en esta España nuestra no daba para más. 

“Aquí y ahora” no era “desde entonces”. Aquí era un marzo frío en un Caudete cada vez más vacío. Ahora era un sábado equis sin nada mejor que hacer que presentarse al XXI Certamen Literario Evaristo Bañón. 

   Sabiendo desde antes de empezar que no lo ganaría… porque nunca escribió para ganar, sino para vencerse a sí mismo. Tanto proverbistas como filósofos orientales coincidieron en algo al hablar de la victoria: que es más fuerte el que se enseñorea de sí mismo que de una gran ciudad. Y tenían razón.

Y las letras, cuales hormigas danzarinas en un abismo blanco con cuadritos azules, eran su triunfo sobre su cuerpo y sobre su alma. Sobre su cuerpo porque le obligaba a aquietarse durante un buen rato frente al papel. Sobre su alma porque le hacía volar a mundos infinitos llenos de libertad para expresar todo lo que era capaz de sentir.

La libertad era su vástago de tinta, reviviendo una y otra vez a cada trazo, a cada pensamiento escrito… con cada arruga del papel. Respiró nuevamente para no dejarse llevar por la emoción del momento al parir el aforismo anterior. La pasión podía llevarle a la locura de pretender transformar en poesía un texto narrativo como aquel. 

Y resultaba que la pasión le había llevado a la locura irrefrenable de escribir lo que verdaderamente pensaba; y tal hecho era más peligroso que una cerilla zambulléndose en un bidón de gasolina.

De repente, y con su gente hablando de deberes escolares a su alrededor, se dio cuenta e cuánto se estaba desviando del tema inicial.
Mirando la  blancura de la pared del dormitorio, rota ésta por dos cuadros japoneses en perfecto feng-shui, continuó relatando la historia de aquella noche que empezaba a antojársele eterna. 

Pensó en cómo cualquiera podía afirmar que se aburría… si a él, incluso sin trabajar ocho o diez horas según el caso al día, le continuaban faltando éstas para llevar a cabo todo cuanto su imaginación se disponía a diario a perpetrar. Si un simple bolígrafo gratuito y una libreta de menos de dos euros podían convertirse en el entretenimiento perfecto. Y no sólo de la parte ociosa de su mente, sino de todo su ser.

 Podía volcarse, implosionando como un tarro de partículas pym, en aquella libreta. Podía verter su esencia vital, todo cuanto él significaba desde que fue un deseo materno hasta el preciso instante de escribirlo, en un rectángulo de celulosa. 

¿No era maravilloso, grandioso y colosal, reducir la existencia de un hombre, o de muchos si viniera al caso, en un grupo simple de palabras ordenadas? La gramática y el vocabulario eran poderes mágicos, qué digo: divinos, en los dedos y la mente, en la lengua y las líneas, de un simple mortal.

Y qué de la inmortalidad; que no es más que el legado de cuanto pensamos, hicimos o dijimos, voluntariosos en el ejercicio de nuestra inalienable libertad.

  “Sólo quiero por riqueza, la belleza sin rival”. Respiró otra vez. Desde que salía a correr un par de veces por semana para quitarse el estrés que de vez en cuando se apoderaba de sus nervios, supo a ciencia cierta de la importancia del buen respirar. Había ocasiones en la que la novela era un sprint de emociones, un huracán de inspiración anodina que le hacía escribir doscientas páginas en un mes. 

Pero otras en que la subida, sobre todo cuando ya estaba muy cerca de la entrada a La Toconera, le obligaba a dar pasos cortos y lentos pensando en que durante la bajada de regreso le iría mejor. Y otras, las que más, era hallar el ritmo adecuado, la zona de confort, para llegar a superar su propio récord de distancia en el llano y alcanzar la meta poco a poco.

No era un ave rapaz. No era un depredador nato en busca de presas. No quería que sus ambiciones materiales estuvieran por encima de su carrera espiritual. Y tenía un par de proyectos en la mochila. La noche se alegraría un mes más a pesar de los currículums enviados. La noche sólo era el escenario temporal de su historia personal.

Esperando la llamada de un madrileño. Esperando mayo como si él fuera el agua. Esperando, ejercitando esa paciencia que nunca tuvo en el pasado, a ser la mejor versión de sí mismo.

Amando y siendo amado. Acompañando de una cerveza fría la lasaña de carne. Besando y siendo besado. Cocinando platos nuevos de youtube. Jugando con los niños. Siendo hoy Vengador y mañana Yokai. Levantándose a la hora que le daba la gana y acostándose normalmente tarde.

   Alabando a Dios por encima de todo; y deseando de corazón hacer bien las cosas de una vez por todas. Siendo él mismo donde quisiera que iba. 
Suspirando de nuevo al pensar en todo lo narrado. 
…y escribiendo. Escribiendo". Autor: Miguel Díaz Romero.



















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