“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

lunes, 12 de diciembre de 2016

Messi, Cristiano Ronaldo y Belén Esteban ¿es el futuro Gobierno deseado?... por Óscar de Caso.


          A insinuación del “sheriff” de este acogedor blog, el señor Medina, como un obediente y animado becario, hoy escribiré a cerca de como el fútbol, los aficionados al fútbol, los “cracs” del fútbol, la relación de la Agencia Tributaria con el fútbol, la dependencia social del fútbol en España... nos afecta al conjunto de españoles.

       De entrada, declararé que este escrito, como todo lo que he escribo, es parcial. Hago mías las palabras del señor Benedetti:

Soy un parcial irrescatable,
caso perdido en fin.
Ya que por más esfuerzos que haga,
nunca podré llegar a ser neutral.
Debo reconocer que a esos pocos neutrales
les tengo cierta admiración,
o mejor, les reservo cierto asombro,
ya que en realidad se precisa un temple de acero
para mantenerse neutral ante episodios como: 

(lo que viene escrito ahora es de un servidor) finiquito en diferido; "Luis,¡aguanta!, se fuerte"; "disparo de pelotas de goma a personas ahogándose"; "siniestras preferentes de Bankia"; “compis” de Esperanza Aguirre; “toma el dinero y corre a París del ex Ministro José Ignacio Wert"; y demasiados etcéteras más que omito para no provocar vómitos a  lectores sensibles.
          Pronunciaré mi plena falta de criterio, en lo que se refiere al deporte del fútbol actual. En mi adolescencia fui socio del Real Madrid, pero de eso nada más queda un carnét con una fotografía mía envidiable y el número 41.403 debajo. Dejé de visitar los Estadios cuando a los espectadores nos instalaron vallas alrededor del terreno de juego, como si fuéramos fieras.

          En mi adolescencia, los niños veíamos fútbol en la tele, en los campos de los barrios, al equipo del colegio. Jugábamos a la pelota con sólo dios sabe qué tipo de pelota  que confeccionábamos o encontrábamos. En la actualidad contemplan mucho más fútbol que antes, pero a través de la televisión o la “Play”, confortablemente sentados.

          En un escrito mío de hace dos o tres meses titulado: “A la tercera va la vencida” (puede consultarse en este blog) encontraba la posible solución al enigma impenetrable de saber quienes eran los ocho millones de personas que habían votado en los últimos comicios al Partido Popular.
          En el escrito de hoy se puede aplicar la misma conclusión. ¿Qué motivación les lleva a muchas personas a aplaudir y vitorear a las salidas de los Juzgados a los multimillonarios futbolistas de élite imputados en cuantiosos dinerales defraudados a la Administración Pública?...¿Por qué no se les vitupera por esta insolidaria y descalificadora acción como al resto de los políticos que han incurrido en el mismo siniestro delito?....¿Acaso es más poderoso el fútbol que la política? Aparentemente,  parece que así es.

          Francisco Franco, en su día, descubrió que el fútbol y los toros adormecían el criterio de sus súbditos. Los toros, hoy ya se sabe,  no están correctamente bien vistos. Los distintos Gobiernos de la democracia han conseguido, sin apenas esfuerzo, ensalzar al balompié como: “Bien de Interés Cultural” con las máximas prerrogativas correspondientes.

          A estos deportistas, “presuntamente defraudadores”, no les afecta ni la máxima pena social impuesta en España, que es la de “Telediario”. Ya sean evasores de impuestos o maltratadores, ¡se les vitorea y aplaude con el mismo fervor!.
          Yo propondría a los que eran antes los Sindicatos de los trabajadores que tratasen de llevar y hacer proselitismo entre los clubes de fútbol con el fin de conseguir una cegada y firme afiliación a los mismos. Ya que, junto a aumentar su cuota de abonados, obtendrían ante la Agencia Tributaria “el cariño especial” que ésta tiene hacia éstos, permitiendo que una gran mayoría de clubs deban a la Administración muchísimo dinero y no les pase casi nada.

          Estoy convencido que el fútbol, como dios todopoderoso que es, ha adelantado a la Iglesia y a la casta en el ranking de poderíoHoy en día hay un gran número de padres de familia que antes de regalar a sus hijos una de esas lecturas que son absolutamente imprescindibles, acuden a la tienda oficial del equipo de sus amores para comprarle la última equipación de prendas deportivas “de marca”, por supuesto, a precios astronómicos.

          Vayan ustedes pensando, benditos lectores, que así como en Estados Unidos el próximo Presidente sea lo que él  ha demostrado ser sin ningún pudor en sus mítines, aquí en España, no se presenten a la Jefatura del Estado personajes como Messi, Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o cualquier otro tipo mediático al uso.... ¿No?
POSDATA.- Aprovecho el tema del escrito para colar una canción en catalán del gran Serrat. Se grabó en 1989, en el disco: “Material Sensible” y lleva por título: “Kubala”. Parece que la génesis de “Kubala” parte del deseo del cantautor catalán de grabar “Garrincha”, un candombe del cantautor uruguayo Manuel Picón que había interpretado magistralmente Alfredo Zitarrosa.

Pudiera ser que Serrat tuviese interés en grabar este tema pero desistió al escuchar la versión de Zitarrosa. Esa canción extraordinaria pudo ser la base a partir de la cual Serrat construyó su particular homenaje al líder futbolístico de su juventud. “Kubala” es una canción divertida y emotiva en la que el cantautor glosa, como si fuera un locutor radiofónico, las virtudes balompédicas del futbolista húngaro.
Pelé era Pelé
y Maradona uno y basta.
Di Stéfano era un pozo
de picardía.
Honor y gloria a quienes
hicieron brillar el sol
de nuestro fútbol
de cada día.

Todos tienen sus méritos;
a cada quien lo suyo,
pero para mí ninguno
como Kubala.

Se ruega al respetable silencio,
que para quienes no lo han gozado
diré cuatro cosas:

La para con la cabeza,
la baja con el pecho,
la duerme con la izquierda,

cruza el medio campo
con el esférico
pegado a la bota,

se va del volante
y entra en el área grande
rifando la pelota,

la esconde con el cuerpo,
empuja con el culo
y se sale de espuela.

Se mea al central
con un tuya mía
con dedicatoria

y la toca justo
para ponerla
en el camino de la gloria.

Viva el conocimiento
y la alegría del juego
adornada con un toque
de fantasía.
Fútbol en colores,
bocado de «gourmet»,
encaje de ganchillo,
canela fina.

La para con la cabeza,
la baja con el pecho,
la duerme con la izquierda,

cruza el medio campo
con el esférico
pegado a la bota,

se va del volante
y entra en el área grande
rifando la pelota,

la esconde con el cuerpo,
empuja con el culo
y se sale de espuela.

Se mea al central
con un tuya mía
con dedicatoria

y la toca justo
para ponerla
en el camino de la gloria.

Permitidme glosar
la gloria de estos hechos
como hacían los griegos
años atrás
con la alegría de quien
ha jugado a su lado
y lleva su retrato
en la cartera.

La para con la cabeza,
la baja con el pecho,
la duerme con la izquierda.




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