“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

sábado, 26 de noviembre de 2016

Antisistemas...¿Gracias? articulo escrito por Óscar de Caso.

     
   La palabra antisistema ha adquirido un significado muy negativo en los medios de comunicación. Se identifica poco menos que con “hooligans” que provocan desórdenes públicos. El término se utiliza habitualmente para atacar a los movimientos sociales y para criminalizar la protesta social. Pero, ¿qué quiere decir realmente el término antisistema?

          La historia dice que ha habido dos grupos de antisistémicos: los primeros, que se oponían a la organización económica del sistema, eran los movimientos obreros; los segundos, que se oponían a la organización política Internacional a través de un sistema de Estados, eran los movimientos de liberación nacional.

          Si hacemos cuentas de lo que han aportado estos movimientos en los últimos 200 años resulta que cualquier demócrata asumiría que los derechos civiles y políticos, el derecho de asociación, el sufragio universal, el derecho de libre sindicación y el derecho de reunión, la jornada laboral de ocho horas, el derecho a un sistema público sanitario, el derecho a un sistema público de educación, que puedan existir organizaciones sindicales o que haya negociación colectiva, son frutos de la acción en la historia de los antisistémicos. 

Las características que hoy todo el mundo asume como propias de la democracia son el fruto, precisamente,  de los movimientos antisistémicos.
          Puede afirmarse por ello, frente a los que usan el término antisistema como un insulto, que casi todos los avances políticos en un sentido progresivo de la humanidad se deben, en gran medida, a la acción de los movimientos antisistema. 

Paradójicamente, lo que pueda resultar impresentable a la luz de todo planteamiento democrático, son los prosistema de la historia: defensores de la esclavitud, del sufragio restringido, del racismo, del trabajo infantil, contrarios a los derechos sociales, los adinerados defensores del fascismo y un largo etcétera. 

Los  prosistema de hoy son los defensores de una institucionalidad internacional sin controles democráticos en la que instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Troika mandan sobre los gobiernos; son los partidarios de la privatización de lo público y la socialización de los costes de los fracasos privados; son los defensores de un sistema que sigue fundamentándose en la protección de los privilegios de una minoría frente a los derechos de la mayoría.

          ¡Sorprendente verdad! la explicación nada subjetiva de la palabra antisistema. Pues así nos están haciendo querer ver las cosas los actuales amos de la galaxia. Otro claro ejemplo de que nos están robando las palabras.

POSDATA.- La esencia de este escrito y el modo de plantearlo, lo comparto en su totalidad con el señor Pablo Iglesias Turrión.
          Como sé de buena tinta, benditos lectores de este blog, que echáis en falta el correspondiente poema didáctico al final del escrito; ¡ya mismo está!


 Se titula “Muchacha Típica” data de 1970, pertenece al disco “Disco Blanco” del gran Serrat. Es un retrato de corte moral con una clara intencionalidad social y caricaturesca de ese retrato de estirpe machadiana de la chica bien del país. Serrat no escapa a esos retratos sociales de la burguesía madrileña con referencias concretas a lugares de moda como el restaurante madrileño “José Luis”. ¡Ojo! La versión que os dejo es la censurada por régimen del general Franco.


Es esa muchacha típica 
cuya familia es la típica 
familia "bien" del país. 
Anda esa muchacha típica 
los domingos en la hípica 
y a las dos en "JOSÉ LUIS". 

La educó una "nurse" vesánica 
típicamente británica, 
una aya y un preceptor, 
que le habló de nuestros próceres, 
y un primo suyo de Cáceres 
que le desveló el amor. 

(Como su madre, es autárquica, 
como su padre, es monárquica, 
y cada catorce de abril 
se le resbalan dos lágrimas, 
vueltos los ojos y el ánima 
a las costas de Estoril.) 

Para la muchacha es básico 
ese veraneo clásico 
en una aldea de mar, 
típicamente cantábrica, 
alejada de esas fábricas 
que no dejan respirar. 

Es su deporte congénito 
la pesca del primogénito 
sin saberlo Samaranch. 
Pero entre vómico y vómico 
le encanta andar con un cómico 
y llevarlo al palomar. 

Son modas aristocráticas 
en cierto modo simpáticas 
que ejerce hasta la vejez. 
Más te sientes en su tálamo 
como a la sombra de un álamo 
un verano en Aranjuez. 

Es esa muchacha típica 
cuya familia es la típica 
familia "bien" del país. 
Anda esa muchacha típica 
los domingos en la hípica 
y a las dos en "JOSÉ LUIS".



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