“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

domingo, 2 de octubre de 2016

"A la tercera va la vencida".. el título de un artículo de Óscar de Caso.

         
 Sí, bendito visitante de este acogedor blog, creo que en esta ocasión (la 3ª) va la vencida. Llevo escribiendo y preguntándome desde hace un año aproximadamente, porqué hay ocho millones de españoles que votan al Partido Popular en las Elecciones Generales. He ironizado y meditado mucho sobre este asunto achacándolo unas  veces a un fanatismo retrógrado, otras a una falta de participación, en la cada vez más necesaria, cultura política

Hubo un momento en que temí que se hubieran vuelto estos sufragistas idiotas de repente. Así mismo, deduje que tuvieran un temor cerval a que pudieran ganar “los rojos”. La última elucubración que me llegó a la cabeza, y que pensé que era la acertada, decía que estos ocho millones de personas eran o se creían ricos y, por consiguiente, votarían al partido de los opulentos.

    Mi cabeza no estaba totalmente satisfecha con estas divagaciones y necesitaba estar plenamente convencido. En este trance llevaba varias semanas hasta que en la tarde de ayer leyendo un libro totalmente ajeno a este dilema, me llegó la explicación de manera fortuita. Estoy convencido plenamente de ello, no puede ser otra la causa culpable de este disparate que se obtuvo al proceder al recuento de los votos en las dos últimas circunstancias electorales.

    ¡Señoras y señores¡ (redoble prolongado de tambores). He aquí que la solución tan buscada es………: la mayoria de españoles son Rajoy, hay millares de Bárcenas en España; montones y montones de Rodrigos Ratos; de Ritas Barberá ni te cuento; se podían llenar varios aeropuertos con hinchas incondicionales del abuelo Fabra; estoy casi seguro de que una multitud de españoles pagarían y se dejarían pagar los finiquitos “en diferido”.

     Si todas aquellas personas ya sean acaudaladas o estén “tiesos”; jóvenes o maduros; sagaces o necios que han votado a los populares se aplicaran una honesta y sincera catarsis descubrirían que en cada uno de ellos hay un personaje codicioso, defraudador, muy poco solidario, egoísta, embaucador, hipócrita... 

Cada uno de ellos en posesión de su verdad, en su pleno convencimiento de que concediendo su voto al PP se encuentran a salvo de no tener que pagar las facturas con el obligatorio y necesario IVA; de que apoyando a los populares no tomarán el poder “los rojos” y les impondrán compartir el  trabajo que existe con aquellos desheredados; tampoco podrán pagar o cobrar parte de las nóminas “en negro”....
 
...No querrán que pacíficos fieles de otras religiones compartan vecindario; nunca deberán permitir que las leyes les obliguen a reciclar al máximo sus residuos industriales o domésticos;  podrán seguir siendo impunes de sus mentiras dolosas; intentarán convencer a sus prójimos de que ellos son apolíticos. En definitiva, se sentirán convencidos de que son corrientes buenas personas.

     Se olvidarán una vez más de la historia y perderán la memoria y les sucederá sin remisión lo que en la frase que erróneamente le atribuyen a Bertol Brecht, que viene a decir poco más o menos:”Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era ni lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

     Estos señores votantes conservadores (que paradoja lo de conservar) no quieren percibir  que con el modo de gobierno actual estamos abocados a convertirnos en fieras de nosotros mismos; en “regresar  a la pezuña” como escribía Miguel Hernández; seguirán desconfiando cada vez con más intensidad de la bondad de nuestros prójimos; reventarán el planeta en nombre de algún neoliberalismo doctrinario; conseguirán la terrible barbaridad de que nuestros nietos sean incluso más pobres de lo que nuestros hijos son en la actualidad.

    Está únicamente en nuestras manos no solo el intentar cambiar todos estos desastres anunciados, mejor dicho, es nuestra prioritaria obligación el conseguir terminar con ellos. Si estos ciudadanos continúan haciéndose la auto introspección anteriormente referida, el sentido común o conciencia que todos poseemos (no hace falta aquí la inteligencia, ni la sabiduría, ni la cultura) les hará ver que ese camino conduce inexorablemente a la salvaje guerra contra el prójimo, contra el creyente de otros credos, contra nuestros compañeros de trabajo, contra los que votan a otras formaciones políticas.

          Si alguien que no dispusiera de sentido común o de conciencia por dios sabe que extrañas causas y se sintiese ofendido o menospreciado por las palabras aquí escritas, pediría que me disculparan, pero para conseguir entre todos un mundo y una vida  mejor  tendrían que hacérselo mirar.
      A continuación, siempre bienvenido para desatascar y desatar emociones mi maestro Joan Manuel Serrat os deja con un poema titulado: "No esperes", perteneciente al disco: Cada loco con su tema, de 1983. Está dirigido con una intencionalidad crítica, hacia el poder, hacia los dirigentes, hacia las altas cúpulas de la sociedad que arrasan con todo y que cierran las puertas del porvenir a las generaciones más jóvenes.
   Es una canción que exige tomar el futuro con las manos repletas de esperanza, que exige no quedarse quietos y claudicar ante el poder. Recupera esa necesidad de salir a la calle y no quedarse fuera de ese porvenir que los dirigentes pretenden hurtar. Dice así:

No esperes que un hombre muera 
para saber que todo corre peligro, 
ni a que te cuenten los libros 
lo que están tramando ahí fuera. 

No esperes a que te den los planos 
para satisfacer tu curiosidad, 
ni a que el aire también sea de pago 
para gozar el placer de respirar. 

No esperes golpes de suerte, 
seguirás a su merced 
mientras haya gente que 
trafique con la muerte. 

No esperes de ningún modo 
que se dignen consentir 
tu acceso al porvenir 
los que hoy arrasan con todo. 

No esperes a que se acaben 
para desear las cosas más que nunca 
ni a responder las preguntas 
cuando los otros se callen. 

No esperes el consentimiento 
ni a que te proporcionen un manual, 
ni a que el horóscopo te sea propicio, 
ni a que el cielo te mande una señal.









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