“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

jueves, 29 de septiembre de 2016

Tal día como hoy de 1936 morían de forma violenta en la cuneta de una carretera de Almansa dos maestros: Cecilia Serrano y Aurelio Ruiz Alcázar, Director del Colegio Público que llevó su nombre hasta el 2002.

      No entendí las razones que llevaron a los socialistas, en el 2002, a cambiar el nombre de “Ruiz Alcázar y Serrano” por el de “Gloria Fuertes”. Ni tampoco por qué, años más tarde, no se aprovechó la “Exposición Fotográfica con motivo del 75 Aniversario” que se hizo de este Colegio para haber glosado la insigne figura de su primer Director D. Aurelio Ruiz Alcázar por su calidad profesional y personal y, sobre todo, por las circunstancias excepcionales que le tocó vivir en contra de su voluntad. Se habla de memoria histórica. Pero, en este caso,....la perdimos.

   El día de la inauguración de esta Exposición se habló de muchas cosas pero muy poco relacionado con este singular personaje y su “entorno histórico” cuya biografía hubiera dado, por sí sola, para “todo un Seminario relacionado con la defensa de la Enseñanza Pública”.

      Aurelio nace en Albacete el 6 de septiembre 1887 y muere con 49 años en la cuneta de la carretera de Almansa, la madrugada del 29 de septiembre de 1936 junto a la también profesora Cecilia Serrano Díaz. Dos meses antes había dado comienzo en España un absurdo enfrentamiento que se saldó con la lamentable pérdida de muchas personas inocentes de los dos bandos en litigio como consecuencia, la mayoría de las veces, del rencor, el odio y la envidia más que por planteamientos ideológicos. 
           Llegado el 18 de julio, a punto de partir Aurelio y su familia para las vacaciones veraniegas, el inicio de la Guerra trunca sus planes. No obstante le comunica al Alcalde D. José Camarasa Varela que va a pasar el verano en Caudete, en una casa de campo propiedad de la familia “Molina”.

    Cuenta el autor de una biografía titulada “Aurelio, la lírica fecundidad martirizada” que el 13 de septiembre, cuando da comienzo el curso escolar, es detenido junto a otros dos maestros por milicianos del Frente Popular ingresando en el Convento del Carmen, convertido en prisión. Aurelio ya estaba en Caudete como Director del Colegio desde hacía dos años.

          Su muerte, acaecida el día de San Miguel, Patrono del Ayuntamiento  de Caudete, causa estupor entre las autoridades de Albacete además de compañeros y maestros de significación republicana, como D. Arturo Cortés, Gobernador Civil, el hellinero y Presidente de la Diputación D. Juan Serrano y el Alcalde de Almansa D. José Hernández de la Asunción, entre otros.

        La construcción del Colegio, tras pasar por muchas vicisitudes, por fin es inaugurado oficialmente el 13 de noviembre de 1934 con el nombre de “Lorenzo Luzuriaga”, insigne pedagogo e impulsor de la política educativa de la Segunda República
          Aurelio era, además de maestro, periodista, poeta y autor de numerosos libros. En 1905 forma parte de la Asociación de la Prensa de la que fue su primer Secretario. En 1906 publica su primera novela “A grandes rasgos” y al año siguiente, en Gerona, estrena la comedia “La voz del Egoísmo”. En 1908 es socio fundador del Ateneo Albacetense y aparece en esta etapa de su vida como miembro activo de “Cruz Roja”. Comienza la serie titulada “Calles de Albacete”. En 1909 publica una novela corta titulada “La Mujercita”.

       Será promotor, en 1910, de la revista ilustrada “Album”, publicando este año la novela “Contra la Lujuria”. En 1911 aparece como promotor de las campañas a favor de revitalizar la decadente “Feria de Albacete” y de la creación de una “Escuela Normal de Maestras”.

    El 1 de enero de 1914 le otorgan el titulo de redactor del Diario Actualidad. Escribe artículos en Iberia, La Voz de la Mancha, El Sol, La Voz, Agencias Febus y Cuevas y el Liberal, La Tribuna, El Heraldo, El Manchego, Alma Levantina, El Diario de la Mancha, El Progreso, Juventud, Gente Nueva, La Voz del Pueblo, La Izquierda Liberal, El Guirigay, El Ideal del Magisterio, La Vanguardia…..

        En 1915 publica la obra teatral “Entre amantes” que es presentada en varias poblaciones de la provincia con notable éxito. En 1916 oposita al ingreso de Magisterio Nacional, pasando por los colegios de Cascabelo (León), Ronda (Málaga), Munera y Hellín.
        En 1927 pronuncia en Madrid una interesante conferencia sobre el tema “Responsabilidad Profesional”. En 1929 es trasladado a Hellín. En 1933 oposita a una plaza para el recién creado cuerpo de “Directores de Grupos Escolares”. En el 1934 es trasladado a Caudete. Moría en la cuneta de una carretera del termino municipal de Almansa el 29 de septiembre de 1936, hace 80 años, tiroteado por las milicias del Frente Popular junto a siete mujeres (una de ellas  Cecilia Serrano) y otros seis hombres.  Sus restos descansan en Cehegin (Murcia).

     Joaquin Mollá Francés señalaba en su artículo a Aurelio como “..un intelectual comprometido con su única vocación: la literatura, la enseñanza y la mejora de las condiciones de vida de los maestros”. También fue Presidente de la “Confederación Nacional de Maestros” en el 1931 y reelegido en el 1933, institución creada para defender al maestro, la escuela y al alumno. Apuntaba otro dato interesante: que superó los filtros e investigaciones sobre su ideología a través del Decreto de Instrucción Pública que el Ministro D. Marcelino Domingo impuso para “republicanizar la educación y al cuerpo de Maestros”.

     Es muy posible que Mollá tenga razón cuando afirma que en Caudete …”su labor no fue entendida ni valorada”. Interesado en realizar bien su cometido “reclamaba al Alcalde que cumpliera el compromiso de dotar a las aulas de material y de los servicios necesarios y elementales como agua”.

       Como Director del Colegio ….¿acaso no era esa su misión?… ¿le costó la vida a Aurelio esta actitud reivindicativa? Es muy posible. Como no le hacían caso, no se paraba “en las primeras matas” y pedía ayuda a las autoridades provinciales y nacionales para conseguir sus objetivos como era ….mantener “su” Colegio en buen estado”. ¡Bendita actitud de un Director que pedía para su Escuela!
        No deja de ser una contradicción que le ajustaran las cuentas los de “izquierdas” no siendo Aurelio sospechoso de ser de derechas al ser merecedor del título de “Maestro Republicano”. Todavía es mayor contradicción que, acabada la guerra, este Colegio se conozca como “Ruíz Alcázar y Serrano” y que una vez consolidada la Democracia sean maestros de “izquierdas” los que le cambiaran el nombre por el de “Gloria Fuertes” a quien, dicho sea de paso, le tengo todo el respeto que se merece.

   Con el cambio de nombre, los socialistas, conscientes o inconscientemente, ocultaban la historia de un edificio y la de “un Maestro que defendía al maestro, a la Escuela y al Alumno desde la Confederación”, máxime teniendo en cuenta que el concejal de Educación y el Alcalde eran de la profesión. No se trata de si Aurelio era de derechas o de izquierdas: realizaba de forma excelente su trabajo, al margen de sus ideas políticas, y eso eran razones más que suficientes para haberlo rescatado del olvido. 

       Otra de las muchas contradicciones fue celebrar, en el 2009, el "75 Aniversario" de este Colegio sin aprovechar la ocasión para haber saldado la deuda que con él tenemos, rindiéndole un homenaje a quien fuera nada menos que Presidente de la Confederación Nacional de Maestros, socio fundador del Ateneo Albacetense y autor de muchas novelas y artículos en prensa. Mis respetos a los demás Directores, pero no cabe duda que Aurelio es el más comprometido y el más reivindicativo en la defensa de los intereses de la “profesión” de todos los que han pasado por este Centro Escolar. 
        Yo fui alumno, con once años, de este Colegio. Recuerdo que cantábamos el “Prieta las Filas”. Y tambien que nos daban clases buenos maestros. Y que, como ahora, cada uno tenía su ideología y su particular forma de ver la vida: D. Juan José Esteve (que había sido Alcalde), D. José Pérez y D. José Puche Soriano (también fue Alcalde)

    No conozco la opinión del resto de maestros y profesores. Pero, seguro que más de uno tuvo que “cerrar filas” con quien no quiso que Aurelio tuviera protagonismo en aquella ocasión. 

  Una izquierda prepotente y una derecha con ciertos complejos nos llevó a situaciones de este tipo: condenar al olvido al Director de un Colegio Público que va íntimamente unido a la historia del edifico -no al del Colegio de la Avenida Virgen de Gracia- que nunca debió perder la vida en una cuneta. El nombre de Aurelio estaba, está y estará íntimamente ligado en este Colegio. ¡Nó al de la Avd. Virgen de Gracia!

    Me solidarizo una vez más con Aurelio Ruiz Alcázar y lamento que en el 2009 se dejara pasar la ocasión de haber hablado del perfil humano y profesional de un intelectual comprometido con la enseñanza que si algún pecado cometió fue ser “políticamente incorrecto” cuando puenteaba a las autoridades locales solicitando, a instancias más altas, mejoras para su Escuela.

   Para acabar les diré que  Abraham Ruiz Jiménez, hijo de Aurelio, me mandó hace tres años un libro escrito por él que lleva por título "Crónica Breve de una Famila Extensa". El libro, publicado en el 2010, esta prologado por su amigo Francisco Candel Crespo, Cronista Oficial de la Diócesis. 

   Candel hace mención a un escrito de su primo Antonio Crespo que les voy a transcribir en homenaje a Aurelio:
      "Nadie muere del todo mientras es recordado. Nadie perece totalmente en tanto existan personas que conservan en la memoria el nombre, el rostro, la voz, o el gesto cotidiano de quien desapareció del mundo de los vivos..., es la pequeña parcela de perennidad que nos queda, a veces, a los humanos"... 
          
           Así escribía en verso Aurelio:
 Nací …..vísperas de la tradicional
feria de mi tierra llana y abandonada,
 silenciosa y sumisa como una hoja
  de acero con la que se fabrican
  en sus talleres armas de tanto renombre…









6 comentarios:

  1. Yo también fui a ese colegio y de verdad no sabia la historia que encerraba este edificio tan emblemático. Muy interesante

    ResponderEliminar
  2. Me parece muy mal ese cambio de nombre del colegio como si no hubiesen cosas para poner nombres!! Para mí que fuí a ese colegio siempre será el Colegio Ruíz Alcazar.Yo fuí al Ruíz Alcazar.

    ResponderEliminar
  3. Que bonito es leer estas historias de nuestro pueblo ese colegio me trae buenos recuerdos mis tíos vivían hay

    ResponderEliminar
  4. Muchos socialistas hablan de la memoria histórica pero parece ser que se refieren a la memoria histórica que a ellos les interesa.

    ResponderEliminar
  5. Aprovecho el tema escolar para dejaros la letra de una canción del señor Serrat. Está escrita en clave autobiográfica su título es : “Canço per a la meva mestra” (Canción para mi maestra). La maestra de Serrat se llamaba Conchita Plasencia Monleón, hija de la lechera de su calle. Conchita trabajaba de maestra en los Escolapios. La ternura, el manejo sutil, del lenguaje vuelven a ser admirables. Aparece de nuevo el mundo de la infancia, el apunte evocador de un tiempo perdido, la evocación lírica de la profesora rubia, de ojos azules, de piel rosada, que contrastaba con aquel mundo oscuro de sermones y capellanes donde latían de fondo los signos de la educación nacionalcatólica.
    La canción pertenece al álbum “Per al meu amic” de 1973.
    Érase una vez... usted, maestra,
    y su mundo de tintero y banco,
    pizarra y delantal blanco.
    Buenos días, por la mañana, nos decíais, en pie
    entre dos fotografías y una cruz,
    una oración y una canción
    y un beso en la mejilla.

    Buenos días, maestra...

    Pero usted nunca supo, maestra,
    que cuando quería que cantara
    que tres por una eran tres
    mis ojillos arañaban francamente
    las rodillas que púdicamente
    usted apretaba y apretaba,
    pero un número no vale

    lo que una piel rosada.

    A pesar de que nos hacía ir a la iglesia
    y me quitaba el regaliz
    aquél
    era un mundo pequeño y maravilloso,
    un mundo de tizas de colores
    que usted pintaba
    y usted borraba...
    Sólo usted, rodeada de curas,
    le daba la razón de llamarse "niños"
    a un mundo de cuatro palmos.

    Y si alguna vez piensa en mí, maestra,
    que de sus ojillos azules
    nazca siempre aquella paz
    que me hacía un poco más dulce la escuela
    y que no se le haga un nudo en la garganta
    diciendo: «qué han hecho...», «a dónde
    han llevado a mi puñado de pequeños...»

    porque usted no sabía, maestra,

    que el mundo es siempre el mundo,
    que el hombre siempre es el hombre,
    pero no es lo mismo
    su olor,
    ¡ay! maestra,
    que el aire de la calle.

    ResponderEliminar
  6. Muy interesante el artículo ,tanto por el contenido fáctico como el ideológico

    ResponderEliminar