“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

domingo, 31 de julio de 2016

Del "sarao" que se montó en "La Bomba" con el fomento del baile a cargo de la "Agrupación de Coros y Danzas de Caudete". "Siempre es un acierto sacar la cultura a la calle", afirma Leo Maciá.

"Como una Cajita de Música", de Leo Maciá.

Todos hemos visto alguna vez ese mini artilugio que parece sacado de una peli de Harry Potter, una caja de música.

Mi madre tenía una, era de color rosa y estaba diseñada como un joyero. Cuando la abrías, aparecía empujada por un muelle, una bailarina igual de rosa. Tenía tutú y todo, y giraba sobre sí misma tanto tiempo como durara la cuerda. Bailaba dando vueltas sin marearse como por arte de magia, a mí me gustaba sobre todo, girar a tope la cuerda para que diese vueltas a gran velocidad, casi estéticamente incorrecto si de danza se tratara.

   Hay veces que alguna actividad de las que hacemos en La Bomba me recuerda a algo, y sobre eso, comienzo a escribir. Eso es lo que me ha pasado con estos dos días de sarao montado con la Agrupación de Coros y Danzas de Caudete. La forma tan minimalista me ha resultado encantadora, y esa pequeñez me parece muy grande, creo que se ha abierto una brecha para realizarlo también al año que viene.

    La idea surge del interior de la agrupación como fomento del folclore  popular, ya no solo de nuestras danzas y de los bailes del Niño, si no de la palabra en su amplia extensión. Una forma de dar a conocer el grupo a la población de una manera distendida, sin acotarlo en una sala de ensayos donde no nos ve nadie, acercar  el folclore a su hábitat natural, la calle.

Para los integrantes de la Agrupación, es una manera de ensayar sin prisas, sin protocolo y tomando unos porrones de “paloma”.

Se dieron pautas muy sencillas para que el público se animara a dar zapatazos en una Mazurca canaria muy divertida, y el centro del corro de la Jeringonza se llenó de risas nerviosas para elegir  pareja de baile. Con rondalla, dulzaina y tamboril en el picú, se bailó hasta las tantas.

Es un acierto siempre, sacar la cultura a la calle, los bailes, la música, la pintura, el arte merece estar vivo y callejeando. Con respecto a la cajita de música de mi madre, de tanta cuerda que de pequeña le di, se rompió. Al final ya no daba vueltas, y por no llevar cuidado al cerrarla, una vez le pillé el tutú y ya no se movió más.

Ahora he aprendido la lección, y sé que cuando te pasas de rosca las cosas se rompen, pero que si no las usas, se olvidan para siempre.













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