“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino
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jueves, 30 de junio de 2016

Francisco Solera Bañon de mote "el Pollo" montó el "Café Bar París" en 1931. Había trabajado de camarero en "La Cervecería", el otro bar que había en la Plaza. Fina y Maruja, hijas de Paco, recuerdan el funcionamiento del "París"....


      La Plaza del Carmen albergó en una de sus esquinas -donde hoy están las Oficinas Municipales- uno de los bares más emblemáticos que ha tenido Caudete: el Café Bar París. "El París", como se le conocía, estuvo funcionando desde la década de los 30 hasta mediados de los 70. Con 25 años, Francisco Solera Bañón, de mote "El Pollo" (1908-1964) puso en funcionamiento este Bar, unos cuantos años antes del inicio de la Guerra Civil

   Antes de ponerlo en marcha, Solera había trabajado, primero como "botones", después como "recadero" y por último como "camarero" en "La Cervecería", local situado al lado del Bar Mirenos donde había un piano y además de tomar cervezas se cantaba, práctica que se ha vuelto a poner de moda. Un buen día Solera alquiló los bajos de este edificio y montó su propio negocio. Los dueños del inmueble vivían en la planta superior. 

     Hasta su muerte, a la temprana edad de 56 años, Solera estuvo al frente del París. Sufrió una angina de pecho en la cocina del bar y cuando llegó a su casa ya estaba muerto. Fina tenía 16 años cuando murió su padre. Es de los pocos caudetanos que el Sindicato de Hostelería le expidió un carnet profesional. Francisco era el más pequeño de once hermanos. Todos eran agricultores. El fue el único que no no quiso ir al campo.

      Durante la Guerra Civil el París estuvo cerrado un año ya que a Francisco se lo llevaron al Frente de Aragón y será su hermana Dolores "la Polla" quien tuvo el París abierto tan solo unos cuantos meses. Detrás del mostrador, al lado de las botellas de licor, tenía una Radio, de las primeras que llegaron a Caudete. Un día que había republicanos en el bar hubo sus más y sus menos al oírse un "Viva Franco". No sabían si lo había dicho la radio o Francisco.

       Sus hijas Fina y Maruja me contaban que la bebida que más se consumía era coñac, anís y vermú y que las tapas más solicitadas eran sepia, hígado, olivas y papas.  En una de las fotos se ven encima de la barra unos cuantos vasos de vermú y a los camareros esperando. La foto esta tomada un domingo a medio dia. La bebida la tenían preparada para servirla a los clientes que salian de misa de doce, del Carmen. Conocían sus aficiones.

       En verano era muy apreciado el helado que ellos mismos confeccionaban en el Bar. Por las tardes se jugaba a las cartas, al dominó y también al ajedrez que se empezó a jugar a propuesta de Jaime Medina el fotógrafo, muy amigo de la mujer de Francisco. Recuerdan cuando un café costaba 50 céntimos. Una de las reliquias más curiosas que me han enseñado es un cafetera que les fabricó Manuel Vinader, el Rojico el de los Trabucos.
   El proceso de hacer helado, de leche o café, tenía su miga. Dentro de un barril de corcho había un recipiente metálico más estrecho y en el espacio que había entre los dos se introducía el hielo picado. La barra de hielo la traían de Villena ¡en carro! hasta que años más tarde hubo una fábrica de hielo en Caudete, en la calle Las Moreras. En la foto que pueden ver más abajo, hay una barra de hielo que van a empezar a picar....¡¡lo que ha cambiado la cosa!

     Tras la muerte de Francisco, ocurrida en 1964, el París lo siguió llevando su familia hasta que en 1968 su viuda se lo  arrienda a Antonio Sánchez Vinader mas conocido por "el Chuchi", por 150.000 pesetas al año, que lo tendría en funcionamiento hasta 1974. A partir de esa fecha, Antonio convirtió el Bar en una tienda de ropa que mantuvo abierta hasta que la "Caja de Castilla La Mancha" compró la casa para demolerla y levantar en el solar resultante las oficinas, un salón de actos y dos viviendas, siendo el constructor Pedro Sánchez Algarra. Aquel "París" de entonces es hoy Oficinas Municipales.... 

     Una de sus aficiones era ...¡campanero!. Si se ponía nublo o había un incendio, Francisco salia corriendo a la torre de Santa Catalina para avisar y alertar a la población a través de los distintos toques de campanas. A veces, el París tenía muchos clientes y su mujer le decía "no te vayas ahora". Era amigo  de Manolo el Sacristán.
           Los maridos de las tres sobrinas de Francisco, hijas de su hermano Perico -Josefa, Mª Gracia y Teresa- montaron, años más tarde, el "Bar de los Tres Yernos" más conocido por El Picola y el hijo de Josefa, José Mª Bañón Solera ha estado toda la vida dedicado a la Hostelería en Inglaterra y Benidorm. Toda esta actividad hostelera arranca de un paisano que, desde muy joven, no quiso seguir el camino de su padre y hermanos: la agricultura. 

   Esta es, a grandes rasgos, la historia de uno de los bares más emblemáticos que hemos tenido y la de su promotor y empresario Francisco "el Pollo", persona afable, activa, recta y muy querida por todos, incluidos los que trabajaron en el París. 

       Su mujer era una excelente cocinera que adoraba a su marido por lo que no le duraban mucho los enfadados cada vez que se ausentaba para tocar las Campanas de Santa Catalina, actitud que delata la calidad humana, de servicio y amor a su pueblo. Quiero terminar dándoles la gracias a sus dos hijas, Fina y Maruja, que son las que me han facilitado los datos. 

Fina y Maruja sentían verdadera veneración por su padre.


Miguelico "el Pollo", Fina, Francisco, Maruja y Mª Gracia "la Botija"
Delante del Banco Vizcaya. De izquierda a derecha:
Vicenta Sánchez hermana de Antonio el de la Ferretería, Olga,
Antonia de Teresa y Beltran, tía de Antonio el cura una de las dueñas
 de la vivienda que hay detras de ella, Fernanda, Alberto Rodriguez, Luis 
el Ordinario de Valencia.

De izquierda a derecha:
 Francisco Solera Bañón, su mujer  Josefa Rodriguez Conejero,
 Mª Gracia (limpiadora) y Manuel Carrión (Parrancano)
Fabricando helado. De izquierda a derecha:
Feliciana Rodriguez, Pepe el del Casino, Antonia, Josefa,
 Manuel Carrión y Carmen



Un domingo por la mañana, esperando la salida
 de la misa de las doce. En la barra tenían preparados 
los vermut, la bebida de moda, a la hora de la
salida de misa de doce del Carmen.
De izquierda a derecha:
Dos camareros de Yecla, Alvaro Carrión, el Tío Pepe el del Casino
Anica la Pinilla, esposa del tío Piquillo que era carpintero, 
Josefa Rodriguez,  y Paco Solera.
Copas y tazas de entonces

Bebidas que se servían entonces
Cafetera fabricada por Manuel Vinader "El Rojico el de los Trabucos"
Don Antonio el Cura comiendo bizcocho, al lado de Francisco Solera.
1950. Bautizo de José Luis.  De izquierda a derecha:
Rafael Perejil, Vicenta, Josefa, Carmen la Comadrona, José Rey con boina
el padre de todos los perejiles; Luis Rodrigez López el Ordinaio de
Valencia también llevaba el cine Calderón; Miguel Perejil el primero que llevó
"Mi Bar" que después se lo traspasó a Paco Requena y por ultimo, con la
niña en brazos, Francisco Solea Bañón "El Pollo"
Jarra para servir el chocolate.
Jarra para servir la cerveza.

El día de la Elección de Reinas. Después de actuar en el Cine España
los "Tres de Castilla" fueron a tomar un aperitivo al "París".
"Echame a mi la culpa",  de los Tres de Castilla"
"Toda una vida", de Antonio Machín.


6 comentarios:

  1. Pedazo de fotos he Historias entrañables.

    Enhorabuena...

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  2. Un visionario mi abuelo. Qué lástima no haberlo conocido!!! Menos mal que nuestra tía Fina siempre nos ha contado historias de entonces. Muchas gracias por este bonito artículo sobre mi abuelo. Sus hijas y nietas

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  3. Miguel López Tomás2 de julio de 2016, 0:45

    Muy bien Chimo, que el recuerdo de los nuestros no se apague nunca para conservar nuestra historia.

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  4. ¡Gran trabajo campeón!
    Gracias por sacar del baul esta parte entrañable de nuestra historia

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  5. Miguel Gil Hernández3 de julio de 2016, 11:00

    Gracias Chimo, por sacar a la luz todos estos recuerdos para que perduren eran los tiempos, me acuerdo de casi todas las personas que aparecen en el relato ya que mi padre me llevaba con El a tomar el vermut con las típicas tapas los domingos después de la mísa de doce (yo gaseosa). Era muy amigo de mi padre y me perfeccionó algunos toques de las campanas, sobre todo a"Nublo" Gracias Chimo.

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  6. Que artículo tan bonito y cuantos recuerdos de la tia Josefa y la tia Carmen.Todos los domingos comia con ellas y les ayudaba a hacer el helado.

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