“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

domingo, 17 de enero de 2016

Jesús A. Bausá Lacosta, el cura de Navarrés que se enamoró de nuestras Fiestas y de la Virgen de Gracia y tras jubilarse se vino a vivir a Caudete en Paracuellos de la Vega.

  Antonio Graciá fue el que me puso en la pista para contarles esta entrañable historia. Lo he visto infinidad de veces pero desconocía como llega a establecerse en Caudete. Jesús Amadeo Bausá Lacosta, así se llama nuestro protagonista, natural de Quesa, pequeño pueblo situado al lado de Navarrés, vino a Caudete la primera vez con la "Banda Fomento Musical de Navarrés" a la edad de 17 años. En ella tocaba el clarinete. Corria el año 1962. Recuerda que la primera vez que fue a Valencia con la Banda en Fallas tenía solo 10 años.

     A todos los músicos que venian a tocar durante las Fiestas a las Capitanías, no los mandaban a pernoctar a un Colegio, a un Pabellón o un local festero. Para los músicos se tenía un trato especial: se los repartían los festeros de cada Comparsa en sus casas. A Jesús le toco la de José Amorós"el Abadeja", en la calle Paracuellos de la Vega. Quince años estuvo viniendo con la Banda de su pueblo a tocarle a la Comparsa de Guerreros. 

Tras finalizar el Servicio Militar en Melilla, Jesús se va a Salamanca al Seminario, en el Colegio Mayor del Salvador. Dice que lo suyo fue una vocación tardía. Recuerda que en los veranos se iba a trabajar a Francia en un hotel como recepcionista. Tras finalizar sus estudios eclesiásticos, su primer destino como cura será Masamagrell perteneciente a la Diócesis de Valencia. Más tarde será el cura de Bolbaite, al lado de Anna de donde es la Banda de Música que viene más de 50 años a tocar para la Comparsa de Moros.

     Como profesor de Religión, estuvo 33 años impartiendo clases en los Institutos de Massamagrell, Alcira y Monserrat. A partir de 1977 continuará viniendo a Caudete pero no como músico sino como espectador y admirador de unas Fiestas en las que estaba totalmente integrado. Me dice que solo ha faltado en dos ocasiones a la cita. Viendo los desfiles, los músicos de su Banda, ¡sus excompañeros!, se salian de la fila para saludarlo y preguntarle qué hacía en Caudete. 

     ....¡Y ahí es donde esta el misterio!: Jesús se había enamorado de nuestras Fiestas, de la Virgen de Gracia y de todos nosostros. Tan es así que, hace 15 años, se compró una casa en la calle Paracuellos de la Vega, la misma donde el Abadeja lo acogió como músico. La condicion que puso para comprarse la vivienda era que por la puerta pasara la procesión. Tras adquirirla la rehabilitó en un claro estilo valenciano, colocando un zócalo de azulejos por toda la casa. Es pequeña pero muy acogedora, con cuadros pintados por sus paisanos de Navarrés.

    Cuando se jubiló de profesor, en el 2010, se fue una temporada a estudiar a Salamanca, una especie de año sabático, para instalarse definitivamente, poco tiempo después, en Caudete en la casa que había comprado 10 años antes. Me dijo que una de las mayores alegrías que ha tenido, nada más jubilarse, "fue el día que me acerqué al Ayuntamiento a empadronarme en vuestro pueblo, en calle Paracuellos de la Vega nº 34"

   Como les decía al inicar este escrito, se trata de una entrañable historia que sin duda se inicia con el buen trato que Jesús recibió de Pepe el Abadeja y su famila durante los años que lo acogieron en su casa como músico. Su amor a nuestras Fiestas y a la Virgen de Gracia harán el resto para terminar viviendo, 50 años más tarde, tres casas mas arriba de donde un gran festero lo acogió como a un hijo en una calle por donde en procesión pasa quien le abre la vocación. En la fachada tiene un cuadro de azulejos de la Virgen de Gracia con la misma frase que terminan los Episodios Caudetanos: ¡Sálve!, Morena Agraciada".

    En el 2005 le encargaron pregonar las Fiestas. Desde lo alto del Castillo y tras los saludos de rigor empezó diciendo "...Os confieso -y no esta mal que los que escuchemos en confesión, en alguna ocasión nos confesemos-, que me siento un tanto "apretaico" en este momento, por la gran emoción que me embarga, por estar aquí, sabiendo como sé que sabeis, que no soy arcangel, ni ángel, ni serafin, ni maestro ni doctor....como en estos años anteriores mis dignísimos predecesores.... Mis años de carné de identidad y experiencia festera me permiten testimoniar una de vuestras virtudes más singulares: la acogida.

     Jesús Amadeo Bausá Lacosta, hijo de Jesús y de Elena, nació en Navarrés (Valencia) hace 70 años. Hoy se siente muy a gusto en su segundo pueblo de adopción. Durante mucho tiempo, para los de Quesa -pequeño pueblo donde nació al lado de Navarrés- Jesús era de Navarrés y para los de Navarrés de Quesa. Hoy, este músico que un buen día decidió hacerse cura, es caudetano por los cuatro costados. Tenía razón su amigo y compañero, el cura Antonio Graciá. Es una bella historia de amor. Hay que corresponderle. Se lo merece.









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