“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

viernes, 11 de septiembre de 2015

Excelente desfile de La Entrada con cinco días de retraso. La Comparsa de la Antigua nos sorprendio a todos por una original e innovadora coreografía de Anabel Úbeda.

El personal tenía ayer ganas de desfilar, de agradar y de pasárselo bien. Y cuando esto ocurre, el éxito de un defile esta garantizado. Esta claro que no era el ímpetu del día 6. Pero, salvo algunos pequeños cortes entre Comparsas, La Entrada de ayer quedará escrita en los anales festeros como "un gran desfile que tuvo que realizarse el día 10 por culpa de la lluvía". Había en el ambiente cierta reticencia porque el día anterior se había celebrado el mismo desfile: el la Enhorabuena. El resultado final fue notable. Que parte del desfile de La Entrada transcurra de día le aporta belleza y naturalidad. Quiero destacar la coreografía con la que nos sorprendio la Comparsa de la Antigua con algo parecido al "Fantasma de la Ópera"  acompañados de arlequines, coreografía de Anabel Úbeda. Lo curioso es que el día anterior no saliera a desfilar este singular e innovador espectáculo en blanco y negro muy apropiado al atuendo oficial de esta Comparsa. Mi enhorabuena a este I+D festero

   Lo más pobre que vi del desfile, sin el menor género de duda, la tribuna de la Plaza del Carmen. Que la mitad de las sillas estuvieran vacías le daba aspecto de desolación. Como de provisionalidad y abandono. Siendo concejal, el problema era al revés. Había discusiones porque faltaban asientos. Se me dirá, como dice en una de sus estrofas el cantautor maño Joaquin Carbonel, "que le busco tres pies al gato". Se argumentará que ayer era el día diez y que el día seis se hubiera completado el aforo. No. No hay excusas que valgan. Si se quiere, la tribuna se llena en diez minutos. Porque las tribunas no son para que esten medio llenas.

   Por contra, lo que si estaba hasta la bandera era la calle Mayor en el tramo entre la calle Del Teatro y  Teniente José Olivares Conejero. Es lo más parecido, si me permiten el simil, a lo que ocurre en etapa reina del Tour cuando los ciclistas estan subiendo a la cima del Turmalet. En ese tramo final de la etapa, como en La Entrada, el aficionado -el espectador- casi le llega a impedirle el paso al ciclista. ¿Por qué? Porque quiere tocarlo, piropearlo, besarlo, ayudarlo, dárle de beber... La estrechez favorece el roce y el contacto físico.

    Estrechez y final de etapa. Esto es exactamente lo que ocurre en la calle Mayor. El joven espectador invade el terreno destinado al actor, lo aplaude con pasión, le baila, le canta, le ofrece bebida...le lanza constantes requiebros. El espectador que, a esas alturas, ya  esta  preparado  para ver el espectáculo con un poco de alcohol de más, se convierte en protagonista. Por lo menos, lo intenta. En el resto del desfile ...ocurre al revés. 

   La Policia, como en la etapa reina del Tour, tiene la misión de que no interrumpan al que desfila pidiendole constantemente al espectador que, por favor, se  suba a la acera. En honor a la verdad, tengo que decirles que, ayer, la cosa fue más llevadera que otros años a pesar de que se habían concentrado en este tramo del desfile muchos más jóvenes que otras veces. La opinión del miembro de una escuadra mora que pasó desfilando también coincide conmigo.

    Pero lo que desmerece esta situación es que no se contengan y nos meen las fachadas. Para el año próximo, ya le adelanto al concejal que procure colocar unos urinarios en las calles perpendiculares al desfile para solucionar un problema de higiene. Sin este incidente, que sin duda es subsanable, sería el primero en aplaudir esta tradicional concentración de jóvenes en este tramo final del desfile a los que mueve la pasión por la fiesta. Esta mañana mi vecina estaba fragando el portal con legía. Me ha dicho que lleva quince años viendo el desfile en otro lugar. "Nos han echado", me decía y con razón. La Asociación ya ni se molesta en colocar sillas. 

   No estoy en contra de lo que ocurre en la calle Mayor. Ni mucho menos. Pero sí de la forma que discurre. Yo tambien he tenido veinte años y lo entiendo. Creo que hablando se puede llegar a acuerdos. No será de recibo descalificar directamente la modesta opinión de un amante de la fiesta -como vosotros- que dice lo que piensa en este blog y que es la opinión del resto de unos vecinos que, desde hace tiempo, han tirado la toalla. Llamárme e intentamos darle solución a la cosa para el año próximo. No es tan difícil. Vamos ha ver que pasa.  Y no se les olvide que sin música no hay fiesta. Les dejo con el "Caudetano" de Juan Ángel Amoros mientras visionan las fotos.


























































































































































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